El miércoles se barajó la posibilidad de que no viniese a España por un rodaje en EE UU, pero finalmente Elsa Pataky aterrizó en Madrid para presentar DiDi Hollywood, donde encarna a una aspirante a actriz que, a costa de tremendos sacrificios, alcanza el estrellato en la industria estadounidense. Pese al largo viaje, la actriz se presenta espléndida a la entrevista y, por desgracia para sus detractores, de lo más simpática.

¿Cuándo volvió a España?
Esta misma mañana, con mucho estrés. Anoche mismo estaba rodando en EE UU, salí corriendo hacia el avión... Como en una montaña rusa.

Bigas Luna asegura que estaba asustada con la película...
No: la historia está inspirada en la de muchas actrices españolas que han trabajado en Hollywood, como yo, pero no tiene mucho que ver con mi experiencia. Hay momentos, sentimientos comunes, pero cosas por las que ha pasado cualquiera: los castings, las frustraciones, el querer tirar a veces la toalla o la ilusión de, por fin, conseguir un trabajo. También, claro, la buena relación de DiDi con su madre.

La historia no tiene mucho que ver con mi experienciaTirar la toalla... ¿Alguna vez pensó regresar?
En primer lugar, no fui a EE UU pensando en conquistar Hollywood, sino de manera más casual. Quería trabajar, practicar el inglés y ver si surgían oportunidades. No suelo crearme grandes expectativas, así que me alquilé una casa para estar tres o cuatro meses y contraté a una profesora. Pero después conseguí un agente, la primera película y, tras mucha lucha, más oportunidades.

¿Qué necesita uno para sobrevivir en Hollywood?
Trabajo y suerte. Tienes que estar muy preparada, porque el tren pasa sólo una vez y tienes que agarrarlo fuerte. Sólo te van a dar una oportunidad, así que todo lo que tengas dentro te será de utilidad.

Tienes que estar muy preparada, porque el tren pasa sólo una vez¿Y cómo se vive allí el éxito?
Como una marea que se te viene encima y en la que tienes que surfear entre muchas dificultades. El negocio es distinto que aquí: más grande, con muchos más riesgos económicos y menos familiar.

¿Ha madurado mucho estos años?
Vas aprendiendo, sobre todo, a mantenerte en la realidad. Sin darte cuenta puedes entrar en un mundo irreal en el que es muy fácil perderse, pero para eso está la gente que te quiere, con los que has crecido, que al contarte su día a día te acerca al mundo real. Allí te deprimes con tonterías pero, al escuchar las cosas de otras, te das cuenta de que no puedes quejarte. Allí te lo dan todo, es todo a lo grande, y si tienes éxito puedes terminar creyéndote algo que no eres.

Además de tener, cada vez, menos intimidad. ¿Cómo lleva eso?
Al principio me encantaba que no me conocieran en EE UU, porque era mucho más libre, pero al mismo tiempo estaba peleando por ser conocida y perder esa libertad. Algo muy incongruente, pero que el propio negocio del cine te exige. A la hora de promocionar una película, quieren que se te vea mucho, que aparezcas en cuantos más medios mejor, por lo que casi sin darte cuenta terminas en la boca de todos.

¿Qué tal se lleva con los periodistas, tanto españoles como estadounidenses?
En un momento dado tienes que distanciarte de lo que dicen, porque mucho no es cierto. Se da mucho el sensacionalismo, se exageran las cosas y, aunque quieras que no te afecte, algunas cosas te duelen. Para un periodista es muy fácil escribir algo y olvidarlo, sin saber el daño que puede llegar a hacerte. Y si protestas... Mucho peor, porque haces todavía más ruido y das todavía más de qué hablar. Así que, al final, optas por lavarte las manos y prefieres no saber nada.

En un momento dado tienes que distanciarte de lo que dicen, porque mucho no es cierto¿Qué siente cuando lee, o escucha, que está ahí sólo por su físico?
Es algo que muestra DiDi Hollywood: no todo es tan superficial. La gente puede pensar que eres muy mona y que sales en muchas portadas, pero no conocer tus comienzos, lo que has luchado, y por eso quedarse sólo con tu físico. Me gusta que, con esta película, se pueden identificar y ver que se sufren muchos sacrificios, momentos duros en los que, incluso, el físico puede ser una desventaja. Le pasa a muchas actrices con un físico especial, como si no pudieran ser además buenas en su trabajo... La receta es no rendirse nunca, seguir adelante.

La película también habla del éxito a cualquier precio. ¿Es difícil triunfar sin renunciar a la ética?
Como dicen en EE UU, tu carrera está hecha con tus decisiones personales. Es algo tan personal como tú mismo: saber lo que te sienta bien, qué te hace sentir orgulloso y qué camino debes tomar. Cada uno tiene el suyo.

¿Tiene usted planeado el suyo?
En absoluto, porque esta profesión es una montaña rusa en la que todo cambia cada momento. Puedes esperar algo y no conseguirlo jamás, tener un éxito y que no te llamen... Nuestra parte es simple: trabajar mucho y aceptar o rechazar un guión. Por supuesto que sueñas con trabajar con directores, pero de ahí a que te llamen es complicadísimo. Pero si trabajas mucho, te van conociendo y tienes suerte... ¡A lo mejor hasta te llama Coppola!

¿Qué pensó cuando Bigas Luna la llamó para una historia tan fuerte?
Ya nos conocíamos y, cuando me llegó su interés, me emocioné. Acepté en el acto. Con Bigas tampoco hay que pensárselo mucho: sabía lo bueno que es y en lo que me estaba metiendo.

Con Bigas tampoco hay que pensárselo mucho: sabía lo bueno que es¿Cómo se llevó con la tragedia de DiDi?
Sentimentalmente, me involucré mucho en la película. Su historia me avivó muchas cosas, me trajo a la memoría muchos sentimientos, y para mí fue muy bueno poder sacarlos con la película. Había días en los que estaba muy de bajón, porque la película es muy dramática, y era duro recuperar tristezas y decepciones. No suelo llevarme el personaje a casa, porque prefiero distanciarme todo lo que pueda, pero esta vez le di muchas vueltas en mi casa, aunque después Bigas me hacía improvisar, inventar y llegar mucho más dentro de mí.

¿Cómo se tomó las escenas más sensuales?
Las comenté mucho con Bigas, aunque siempre es duro. Una escena de sexo es, siempre, problemática para un actor, así que sueles hablarlo con el director para intentar sentirte más cómoda. No quería explotar una parte de mí de la que se habla mucho, sino sorprender al público, y creo haberlo conseguido. Cuando la gente leyó "Bigas dirige a Pataky" se esperaba muchas cosas, pero hemos hecho todo lo contrario. Es el mundo de Bigas, claro, y hay escenas muy fuertes, pero sin llegar a enseñar nada, lo que a veces es más potente que enseñarlo todo. Hay escenas, incluso, violentas para la espectadora femenina, pero que Bigas considera sus favoritas.

Ahora llega el estreno, ¿le da muchas vueltas al qué dirán?
Sí, quizá sea el peor momento... Lo has puesto todo, el alma, el corazón, mucho trabajo, y conocer la respuesta que obtienes es muy importante. Es como tener un hijo, al que van a juzgar... Te crea ansiedad, porque sólo esperas que le guste a la gente o que, por lo menos, aprecie lo que has intentado.