A serbian film
Fotograma de la película 'A serbian film'

El mismo director de A Serbian Film, el debutante Srdjan Spasojevic, ha reconocido en alguna entrevista que más de un espectador después de haber visto su película – o parte de ella -, se le ha acercado con intenciones de golpearle. No es de extrañar, la lista de perversiones sexuales y sanguinarias que muestra en su película no deja indiferente.

En la mucho más underground The Life and Death of a Porno Gang - también de un realizador serbio, Mladen Djordjevic, y también proyectada en el Festival de Sitges -, uno de los personajes, un productor de snuff movies, dice que en los Balcanes hay una rara mezcla de “crueldad y creatividad”. Y es que la generación de cineastas serbios son hijos de la crudeza y los horrores vividos durante la guerra de la Ex Yugoslavia (1991 – 2001), con campos de concentración, terribles humillaciones a la población civil, mujeres violadas y la muerte haciéndose demasiado cotidiana y familiar.

Las opiniones, extremas, entre los que la odiarán y los que la defenderán.En la historia, ficticia, de A Serbian Film un actor legendario del cine porno casi retirado, Milos (Srdjan Todorovic), vive apaciblemente junto con su esposa e hijo. Pero las penurias económicas le llevarán a aceptar la oferta de un enigmático individuo para protagonizar una película de “pornografía artística”. Milos sospecha que puede haber algo muy turbio en ello, pero cuando intente renunciar será demasiado tarde.

Una mañana despierta ensangrentado en su cama y, dando un giro al thriller, intentará recordar lo sucedido. Imaginen entonces lo peor de lo peor: necrofilia, incesto, violación, pederastia, muerte… y más, con escenas lo suficientemente explícitas y revelando, en su trastienda, una situación social, económica y política realmente deprimente en el país.

¿Provocación gratuita?

¿Una obra sólo para buscar una intencionada provocación barata? ¿Uno de los filmes más impactantes en años? A Serbian Film lo que hace en definitiva, en su condición de película de género, es ofrecernos horrores en estado puro. Sin concesiones, y exagerando en su acumulación de hechos en su tramo final. Toda una locura.

En mitad del metraje, una escena con un parto en primer plano y el nacimiento de un bebé. A partir de este momento, y viendo ya el destino inmediato que corre el recién nacido, empiezan las deserciones en la sala. No se descarta algún mareo o desmayo durante alguna de sus proyecciones en Sitges, hoy viernes y mañana sábado.