Al menos 125 muertos en un atentado suicida en Irak
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El suicida lanzó su coche contra una multitud que hacía cola para pasar un examen de la vista, necesario para solicitar el ingreso en la fuerza policial iraquí, en un centro de salud de la ciudad de Hilla, a unos 100 kilómetros al sur de la capital, dijeron testigos.

Muchos de los fallecidos se hallaban al otro lado de la calle y la explosión les cogió de lleno mientras compraban en los puestos de un mercado.

Las imágenes de televisión de Reuters mostraron un grupo de cadáveres ensangrentados fuera del edificio. Aún surgía humo de los puestos quemados del mercado, mientras unos viandantes cargaban los cuerpos en las carretillas de madera que habitualmente se utilizan para trasladar frutas y verduras.

Otros, con las extremidades amputadas, se apilaban en la parte trasera de unas camionetas. Los edificios cercanos estaban afectados por la metralla.

'El suicida vino por una callejuela aledaña', dijo Zeyd Shamran, quien dijo que vio la explosión. 'Era un Mitsubishi gris en el que viajaban dos personas y cuando paró, un hombre salió, estrechó la mano y besó al otro hombre'. Momentos después el coche explotó, dijo.

CONDENA DE LA ONU

El secretario general de las Naciones Unidas, Kofi Annan, condenó el ataque como un acto de violencia sinsentido.

'Este ataque terrorista constituye una violación flagrante de la ley humanitaria internacional', dijo Annan en un comunicado.

Un responsable de la dirección general de Sanidad en Hilla dijo a Reuters que el balance de fallecidos era de 125 y que podría aumentar. Las fuerzas de la coalición en el área confirmaron al menos 110 muertos.

El alto cargo dijo que los pacientes que estaban ingresados en los hospitales habían sido evacuados para tener espacio para atender a las víctimas de la explosión. Más de 30 médicos acudieron rápidamente procedentes de las ciudades cercanas para tratar a los heridos, y la Sociedad de la Media Luna Roja dijo que había enviado ayuda de emergencia y médicos desde Bagdad a Hilla.

La cifra de fallecidos es la más alta en un sólo ataque desde la caída de Sadam en abril de 2003 y convierte este lunes en uno de los días más sangrientos desde que comenzó la insurgencia hace dos años.

El peor día fue el pasado mes de marzo, cuando más de 170 personas murieron y cientos resultaron heridas en una serie de atentados suicidas en Bagdad y la ciudad santa de Kerbala, al oeste de Hilla.

Los insurgentes, que quieren que las tropas estadounidenses abandonen el país, han atacado con frecuencia a personas que buscaban puestos de trabajo públicos. También han atacado a soldados y otros empleados del Gobierno interino respaldado por EEUU.

La masacre se produce mientras el primer ministro interino, Iyad Alawi, reconoce que las fuerzas de seguridad iraquíes no son capaces de hacer frente a la insurgencia sin la ayuda de las tropas encabezadas por Estados Unidos.

'Los iraquíes deberían comenzar a asumir más responsabilidades en materia de seguridad muy pronto', escribió en el Wall Street Journal. 'Pero continuaremos necesitando y buscando asistencia durante algún tiempo'.

En otros puntos del país, un suicida detonó su vehículo en la ciudad de Musayyib, a unos 30 kilómetros de Hilla, pero él fue el único fallecido.

Un responsable sanitario dijo que un civil murió y dos resultaron heridos cuando los insurgentes se enfrentaron con tropas iraquíes en Baquba, al noreste de Bagdad.

Además, dos policías murieron en la capital, uno por los disparos de un hombre armado y otro por una bomba colocada junto a una carretera, dijeron fuentes policiales.

El Ejército también informó de que un soldado estadounidense murió de un disparo cuando trataba de controlar un puesto de tráfico, lo que eleva el total a a 1.137 desde marzo de 2003.

El Gobierno tenía previsto dar detalles el lunes de la captura del hermanastro de Sadam Husein, Sabawi Ibrahim al Hasan al Tikriti, destacado miembro del partido Baaz acusado de dirigir la insurgencia iraquí desde Siria.

/Por Haider Abas y Musab al Khairalla/