Voluntarios liberados
Los voluntarios Albert Vilalta (d) y Roque Pascual (i), junto a la secretaria de Estado de Cooperación Internacional, Soraya Rodríguez, en Uagadugú. EFE

Los cooperantes Roque Pasqual y Albert Vilalta, liberados este lunes tras 267 días de secuestro en manos de Al Qaeda en el Magreb Islámico (AQMI), son dos empresarios de éxito que no dudaban a la hora de volcarse en ayudar a los más necesitados aportando su experiencia profesional. Pasqual es una persona muy enérgica, vital y entregada a las causas que defendía

Tras 267 días secuestrados por la organización islamista, en el cautiverio más largo perpetrado en la zona del Sahara por esta organización, Pasqual y Vilalta llegaron por la noche a Barcelona tras ser liberados.

Roque Pasqual, de 52 años, casado y padre de dos hijos, era en el momento del secuestro un "peso pesado" dentro de la organización Barcelona Acció Solidaria, donde ejercía como vicepresidente económico y se erigió en un personaje "clave" en el funcionamiento de la ONG, según señalaron sus compañeros.

Los que le conocen y compartieron caravanas con él no dudan a la hora de asegurar que es una persona muy enérgica, vital y entregada a las causas que defendía. "Genera mucha empatía", señaló uno de sus más estrechos compañeros, que resaltó que siempre lo estaba organizando todo, lo que le convertía en el "motor" de las caravanas solidarias.

Siete expediciones humanitarias

De hecho, cuando se produjo el secuestro, el 29 de noviembre de 2009 en la principal carretera de Mauritania -mientras circulaba en un vehículo del convoy que llevaba ayuda humanitaria a Senegal-, Pasqual realizaba su séptima expedición humanitaria en aquella zona. Abría siempre las puertas de Gecoinsa para que sus edificios sirvieran de almacén improvisado del material de la ONG

Vinculado toda la vida a la población de Santa Coloma de Gramenet (Barcelona), donde le une una estrecha amistad con la actual alcaldesa Nuria Parlón, Pasqual era en el momento del secuestro consejero delegado de la empresa local Gecoinsa, creada en 1987, dedicada al sector de la construcción y que cuenta actualmente con una plantilla de unos 150 trabajadores.

Precisamente, Pasqual abría siempre las puertas de Gecoinsa en Santa Coloma de Gramenet para que sus edificios sirvieran de almacén improvisado del material que la ONG trasladaba en sus caravanas solidarias.

Además, su pasión para defender a los más necesitados le llevó a ser patrono de la Fundació Tallers de Catalunya, un centro que ayuda a personas con discapacidades psíquicas a acceder al mundo laboral. Pascual también era en el momento del secuestro administrador del Complejo Deportivo Torribera, que acababa de empezar a trabajar con una escuela deportiva en una población senegalesa.

Vilalta, más tímido que Pasqual

Por su parte, Vilalta, que en el momento del secuestro participaba en su cuarta caravana con Barcelona Acció Solidaria, es un ingeniero de caminos que llevaba al tercer mundo sus expertos conocimientos en el mundo de la construcción y rehabilitación de edificios, destacaron sus compañeros. El cooperante secuestrado heredó de su padre su vinculación a los Caputxins de Sarrià, de raíz cristiana

Miembro activo de la Junta de Barcelona Acció Solidaria, Vilalta era más reservado y tímido que Roque Pasqual, aunque de todas formas se sabía ganar las simpatías de sus colegas en la ONG, que le definen como "una buena persona".

Hijo del ex conseller de la Generalitat Albert Vilalta, que ocupó la cartera de Medio Ambiente durante la etapa de gobierno de Jordi Pujol, el cooperante secuestrado heredó de su padre su vinculación a los Caputxins de Sarrià, de raíz cristiana.

En Barcelona Acció Solidaria, Vilalta, casado y con tres hijos, llevaba proyectos concretos, como la construcción de una escuela en el sur del Senegal, aprovechando siempre su formación como ingeniero de caminos. Albert Vilalta era antes del secuestro director general de las empresas Túneles y Accesos de Barcelona (Tabasa) y Túneles del Cadí, participadas por la Generalitat de Cataluña.

La otra cooperante de la ONG Barcelona Acció Solidaria secuestrada, Alicia Gámez, liberada hace más de cinco meses -el 10 de marzo pasado-, es funcionaria de la administración de Justicia y trabaja en los juzgados de primera instancia ubicados en la Ciudad de la Justicia de Barcelona.

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