Una flota compuesta por 18 bateles tradicionales —pequeñas embarcaciones empleadas antaño por remeros y pescadores— han partido desde Bilbao en la primera etapa de la 18 edición de la regata 'Trophée Teink', que recorrerá los principales puertos de la costa vasca desde la capital vizcaína y hasta San Juan de Luz, donde finalizará el próximo sábado.

El muelle colindante a la Plaza Pío Baroja de Bilbao ha albergado, por segundo año consecutivo, el acto inaugural de esta regata con la presencia del teniente de alcalde en Bilbao, Ibón Areso; y el alcalde de San Juan de Luz, Peyuco Duhart, que han mostrado su alegría y agradecimiento por participar juntos un año más en este evento deportivo, al que Areso ha augurado "mucho futuro porque ya está consolidada".

La regata 'Trophée Teink', organizada por la asociación labortana Ur Ikara, con la colaboración de distintos ayuntamientos, cofradías, clubs de remo, empresas y autoridades portuarias de toda la costa vasca, recorrerá las 84,5 millas náuticas que separan la Villa bilbaína y San Juan de Luz.

Los 18 bateles participantes, dos más que en la pasada edición, partieron hacia Getxo (8 millas), primera parada de este itinerario náutico. La segunda etapa llegará hasta Bermeo (18 millas), de ahí partirán a Mutriku (18 millas), para después continuar hasta la localidad guipuzcoana de Orio (13 millas). La quinta etapa finalizará en San Sebastián (8 millas). Desde la capital donostiarra saldrá la última etapa que concluirá el sábado en San Juan de Luz (19,5 millas).

Una parte de las seis etapas de esta regata 2010 será cronometrada, con el objetivo de realizar una clasificación entre las tripulaciones participantes. La regata concluirá con una de entrega de premios y una cena en el puerto de San Juan de Luz.

Viejos relatos de marineros

La historia de la 'Trophée Teink' arranca en 1993, cuando una docena de battelekus (bateles tradicionales) arribaron al puerto de Santurtzi después de haber atravesado a remo, durante cuatro días, la práctica totalidad de la costa vasca.

En aquella ocasión, tres marineros de Iparralde —Alexandre, Pascal y Philippe— decidieron experimentar el espíritu aventurero inculcado por los relatos de viejos 'arrantzales' (pescadores) sobre sus paseos en batel a lo largo de toda la costa vasca.

Tras construir un batteleku —el 'Teink'— de similares características a los que desde tiempo inmemorial han recorrido las aguas del Golfo de Bizkaia, los aventureros de Iparralde, agrupados en torno a la asociación Ur Ikara, han recuperado poco a poco la afición a esta modalidad de remo tradicional, que convierte la mar en punto de encuentro y de convivencia entre vascos de uno y otro lado de los Pirineos.

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