Éste último, que es vecino suyo, sacrificó al perro porque se había escapado, aún sin admitir que hubiera atacado. Según consta en el decreto de Alcaldía de 23 de enero de 2003, poco después de registrarse el incidente, el propietario del can tuvo que pagar también 300 euros de multa al Ayuntamiento por no tener medidas de seguridad en su finca. Sacrificar al perro no le eximió.