Dos soldados británicos condenados por abusos en Irak
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Tras 20 meses de investigación y cinco semanas de consejo de guerra, el sargento Daniel Kenyon fue considerado culpable de no informar de que soldados bajo su mando forzaron a los prisioneros a simular actos sexuales, aunque fue declarado inocente de ayudar a preparar las fotografías.

'Sabemos que conocía que dos iraquíes fueron desnudados y obligados a simular que practicaban sexo oral, mientras otros (soldados) estaban ahí riéndose', dijo al tribunal el juez Michael Hunter al relatar las pruebas.

El cabo primero Mark Cooley fue condenado por suspender a un hombre atado de los ganchos de un camión con carretilla elevadora y de pasearle conduciendo así. Kenyon también fue condenado por no haber informado de este incidente.

Cooley fue condenado además por simular un puñetazo a un detenido.

Otro soldado, el cabo primero Darren Larkin, se confesó culpable de asalto por pisar a un detenido.

Los tres formaban parte del Regimiento Real de Fusileros, y todos los hechos tuvieron lugar durante una operación contra los saqueadores en la ciudad de Basora, al sur del país, en mayor de 2003.

Cooley y Kenyon se enfrentan a penas de hasta dos años de prisión, mientras que a Larkin le podrían caer hasta seis meses. El viernes se conocerán las sentencias.

Sin embargo, los fiscales no lograron acusar a nadie del peor abuso que se descubrió: colocar a los detenidos en posturas sexuales simuladas para hacer fotos que se consideraban trofeos, y que causaron la indignación en todo el mundo.

Las fotografías de abusos se parecían mucho a las que se tomaron más de seis meses después en la cárcel de Abu Ghraib por parte de soldados estadounidenses. Este hecho desembocó en una investigación en el Congreso estadounidense y a las condenas a varios guardias de la cárcel.

Los detenidos por los soldados británicos eran civiles acusados de participar en el saqueo de un almacén con suministros humanitarios. Los acusados dijeron que los superiores les indicaron que los saqueadores debían ser tratados con dureza para disuadirles.

El Ejército británico dice que ha investigado más de 160 casos de muertes, lesiones o supuestos malos tratos a civiles en Irak, y ha enviado cinco de ellos a los fiscales militares.

/Por Peter Graff/