Muchos de los detenidos, la mayoría islamistas, sospechosos de serlo o familiares, han sido torturados y las autoridades frecuentemente no dicen a sus familias dónde se encuentran o en qué situación están, aseguró Human Rights Watch (HRW).

En unas reuniones informales con las autoridades egipcias, éstas justificaron al grupo con sede en Nueva York la conducta de la policía, diciendo que las autoridades estadounidenses e israelíes se comportan de la misma manera cuando su seguridad está amenazada, dijo el director de HRW, Joe Stork, en una rueda de prensa en la que publicaron un informe sobre las detenciones.

El mes pasado, el presidente egipcio, Hosni Mubarak, fue cuestionado sobre las alegaciones de tortura y las detenciones, pero respondió que los informes eran inverosímiles, porque en El Arish, la capital de la provincia del norte del Sinaí y centro de la campaña de arrestos, solo viven unos pocos miles de personas.

'El comentario muy despectivo del presidente Mubarak (...) muestra cierta arrogancia que el presidente debería guardarse para sí mismo', dijo Stork, que encabeza la división de Oriente Medio y Norte de África de este grupo.

Unos grupos egipcios alertaron sobre la situación a la comunidad internacional de defensa de los derechos humanos, y Human Rights Watch envió una misión a investigar en la zona.

El Gobierno nunca ha confirmado las informaciones de que la policía ha detenido a unas 3,000 personas tras los atentados en la costa este de la península que costaron la vida a unas 34 personas el pasado mes de octubre.

Los objetivos fueron unos hoteles y camping frecuentados por ciudadanos israelíes. Las autoridades dijeron que el cerebro fue un palestino de El Arish que murió accidentalmente en el atentado sobre el hotel Hilton, situado en la localidad fronteriza de Taba.

Cuando se le preguntó cuántas personas están detenidas, Stork afirmó: 'No lo sabemos, y eso es parte del problema - el fracaso total y vergonzoso del Gobierno (...) de responder a las necesidades de las familias que necesitan saber dónde están sus familiares'.

El dirigente de este grupo estimó en unos 2.400 el número de detenidos que relata su informe de 51 páginas, en el que aparecen relatos en primera persona, como el de Hamid Batrawi, de 26 años y que luego fue liberado, que asegura fue colgado durante horas por las manos atadas tras la espalda, azotado con una manguera y que recibió descargas eléctricas.

Como consecuencia de todo ello, fue llevado al hospital sin poder andar o hablar.

/Por Jonathan Wright/