Joaquín Phoenix
El actor Joaquín Phoenix, en una imagen de archivo. ARCHIVO/EFE

Joaquin Phoenix sorprendió a todos en octubre de 2008 al anunciar que se retiraba del cine para centrarse en su carrera musical, pero todo podría formar parte de un plan para sacar adelante un polémico documental protagonizado por el propio actor.

Según informa la prensa estadounidense, algunos medios especializados han podido ver los primeros pases de I'm Still Here: The Lost Year of Joaquin Phoenix (cuya traducción literal es Aún estoy aquí: el año perdido de Joaquin Phoenix), y todos coinciden en resaltar el escandaloso contenido del mismo.

Rodado por su íntimo amigo y cuñado, Casey Affleck, en el documental Phoenix esnifa cocaína, solicita los servicios de una prostituta, mantiene sexo oral con una publicista, trata a sus asistentes de forma abusiva y canta rap de forma pésima, según relata el diario Los Angeles Times.

La duda que se mantiene en el aire es si Phoenix aparece en esas imágenes interpretando un papel, o si el material corresponde a su día a día actual.

Demasiados desnudos masculinos


La publicación asegura que ni los posibles compradores de la cinta tenían claro si lo que acababan de ver correspondía a un papel del actor de filmes como Walk the Line o Gladiator, o si realmente Phoenix decidió despreciar su carrera en el cine para buscar el éxito en la música.

Según sostiene el diario, en el documental aparecen "muchos más desnudos masculinos que en algunas cintas pornográficas gay" y en él se incluye una escena en la que un personaje defeca sobre el intérprete mientras éste duerme.

La obra también incluye la famosa aparición de Phoenix en el programa The Late Show With David Letterman, donde apareció con una barba poblada, gafas oscuras y actitud distraída mientras se mostraba incapaz de responder a las preguntas del presentador.

En otras escenas se ve cómo Phoenix, de 35 años, intenta convencer a P Diddy para producir su álbum de rap, o cómo Ben Stiller, que parodió la intervención de Phoenix en el show de Letterman durante los Óscar de 2009, intenta persuadir al actor para que intervenga en el rodaje de la película Greenberg.