Piden a Washington Post investigue papel de Woodward en caso CIA
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'Desde luego parece ser un conflicto de interés. Tomó una posición de defensa cuando era parte del asunto', dijo el marido, el diplomático Joseph Wilson.

Woodward testificó el lunes bajo juramento ante el fiscal especial Patrick Fitzgerald que un alto responsable de la administración de George W. Bush le contó de un modo casual a mediados de junio de 2003 la posición de Plame en la CIA.

Wilson, un antiguo embajador que se ha convertido en un crítico de la Casa Blanca, dijo a Reuters que el Washington Post tiene que revelar el nombre de la fuente del conocido periodista, y llevar a cabo una investigación sobre por qué retuvo este dato durante más de dos años.

La sorprendente declaración de Woodward ante el fiscal parecía contradecir las palabras de éste de que el antiguo director de gabinete del vicepresidente Dick Cheney, Lewis 'Scooter' Libby, fue el primer responsable del Gobierno que dio a los periodistas la información sobre Plame.

Además podría prolongar la investigación mientras el fiscal Fitzgerald sigue nuevas pistas, dijeron abogados.

La defensa del asesor de Cheney afirmó que la historia de Woodward socava el caso contra él. Libby fueha sido acusado de perjurio y obstrucción a la justicia en una investigación criminal que se desató hace dos años.

Antes de dar a conocer su comparecencia el miércoles, Woodward fue un crítico habitual en radio y televisión de la investigación del fiscal Fitzgerald, describiendo el caso como ridículo y su comportamiento como 'deplorable'

Woodward, uno de los dos periodistas que descubrió el escándalo Watergate en los años 70 que supuso la caída del presidente Richard Nixon, pidió disculpas al editor ejecutivo del Post, Leonard Downie, por no haberle contado durante dos años su implicación en el caso Plame.

La identidad de la agente de la CIA fue hecha pública después de que su marido acusase a la administración Bush de manipular la información de inteligencia para apoyar la causa de la guerra en Irak. Wilson asegura que se hizo a propósito para socavar su credibilidad.

Libby, que dimitió de su cargo en la Casa Blanca tras ser acusado, se enfrenta a una pena máxima de 30 años, aunque ha asegurado que es inocente.

/Por Adam Entous/