Janis Joplin
Janis Joplin, fotografiada por Jim Marshall. JIM MARSHALL

Las pupilas de los asistentes al festival de Monterrey, en el inolvidable verano del amor de 1967, se dilataron a velocidad de vértigo. No sólo eran los efectos del LSD. Era lo lisérgico del momento: ante sus ojos, un poseído Jimi Hendrix prendía fuego a su guitarra, en un exorcismo colectivo inenarrable. Al menos en parte.

<p>Jim Marshall - 200</p>A escasos metros de la leyenda de la guitarra se encontraba, agazapado, un fotógrafo de renombre. Se llamaba igual que el propio Hendrix (cuyo verdadero nombre era James Marshall), pero su función en aquel momento histórico era otra: inmortalizarlo. Y lo hizo. Aquellas imágenes lo llevarían al olimpo de la fotografía profesional.

Jim Marshall, nacido en Chicago en 1936 y fallecido en la madrugada del miércoles en Nueva York a los 74 años, fue el gran fotógrafo del rock. El único al que se le permitió entrar al camerino de los Beatles. El hombre que acompañó a Johnny Cash a la cárcel de San Quintín, donde lo retrató en su actitud más ruda y desafiante.

El fotógrafo ante cuyo objetivo desfilaron The  Rolling Stones, Janis Joplin, The Who, Jim Morrison, Bob Dylan, o Chuck Berry, entre otras muchas estrellas del rock. También innumerables figuras del jazz. Un artista prolífico que, además, diseñó multitud de portadas de discos y se mantuvo activo hasta los últimos años, retratando a músicos como Ben Harper, Lenny Kravitz o Velvet Revolver.

Si Jim encajó en aquel mundo porque el suyo también era un carácter de estrella. Áspero, enérgico, genial. Vivía en California, aunque el destino lo había llevado a la Gran Manzana, donde ayer tenía que presentar su nuevo libro, Match Point. Murió mientras dormía. Sus fotos no lo harán nunca.