El Ayuntamiento acaba de aprobar el borrador de una nueva ordenanza que hará más accesible la ciudad a las personas con discapacidad.

La norma municipal, que podría entrar en vigor a principios del próximo año, establece que cuando se hagan calles nuevas, los bordillos no superarán los 15 centímetros, el pavimento no resbalará, pondrán rejillas en los alcorques que haya en aceras de menos de tres metros de ancho, las cabinas de teléfono no estarán a más de un metro de altura (los mostradores de atención al público no superarán los 85 centímetros) y los bancos tendrán reposabrazos.

Además, la ordenanza obliga a que la boca de los contenedores de basura estén a un metro de altura como máximo, las fuentes a 70 centímetros como mucho y los bolardos, pintados de un color que contraste con el entorno.

Además, los aparcamientos públicos deberán tener una plaza para minusválidos por cada 40.