La casa de Bernarda Alba
Las actrices de 'La casa de Bernarda Alba' posan en el Teatro Español de Madrid. Jorge París

Mientras Rocío Montero se prepara para dar vida a Bernarda Alba, su marido está a cargo de 8 niños a más de 500 kilómetros de distancia. "Me ha llamado por teléfono, que está lloviendo y la chabola la tienen llena de agua", relata ella al grupo de periodistas que la escucha en el Teatro Español de Madrid. Y explica que por eso se fue de El Vacie, Sevilla, llorando.

Rocío, gitana de ojos oscuros y piel tan curtida como morena, no se ha formado para trabajar como actriz. Contar cómo ha acabado interpretando a la matriarca de García Lorca en uno de los teatros más emblemáticos del país es contar una historia agridulce.

Se equivocaron

El centro de formación, investigación y creación teatral TNT tiene su sede en la periferia de Sevilla, a sólo 150 metros de El Vacie. Al fundador del centro, Ricardo Iniesta, se le ocurrió que podrían hacer un taller con las habitantes de éste, el mayor y más antiguo poblado chabolista de Europa, dentro de su proyecto Imarginario, destinado a la integración de sectores marginales y marginados de la sociedad.

"Nos dijeron que o les pagábamos o apenas iban a ir", rememora Iniesta. Quienes lo dijeron se equivocaron. Empezaron a ir tantas que tuvieron que cerrar el taller, "de éxito". Y el día que las llevaron a ver Divinas palabras decidieron que ellas querían hacer teatro como ése, no talleres.

El día que las llevaron a ver 'Divinas palabras' decidieron que ellas querían hacer teatro como ése, no talleres

Fue la directora, Pepa Gamboa, quien pensó en La casa de Bernarda Alba. Consideró que aquellas mujeres que aspiraban a convertirse en actrices tenían en común con los personajes del drama lorquiano vivir encerradas. En un asentamiento y «a cielo abierto», las unas; en una casa, las otras.

A Gamboa la tacharon de loca. "¿Cómo vas a montar la obra si no saben leer?", le preguntaban. Lo hizo descartando, hasta quedarse con una hora de función. Y con una pelota. "Nos la tirábamos y cada una decía una frase", recuerda una de las actrices -las únicas, apunta su directora, que llegan a los ensayos diez minutos antes de la hora acordada-.

El pasado 8 de noviembre tuvo lugar el estreno, en Sevilla. El público se puso en pie para aplaudir. A Laura, sobrina del autor, le pareció "la Bernarda más lorquiana". Los medios de comunicación, locales, nacionales y del extranjero, se hicieron eco del éxito.

Logroño, Pamplona, Valladolid y Bilbao son sólo algunas de las ciudades a las que las mujeres de El Vacie llevarán su arte. Siempre y cuando la Justicia lo permita, porque para Lole y Carina piden un año y medio de cárcel. Se las denunció por haber sustraído hierro a raíz de la emisión del espacio de telerrealidad 21 días en una chabola. "Si ese hierro fuera robado, yo no me pondría delante de una cámara", dice Lole.

Sea como fuere, puede enorgullecerse de haber proporcionado a Ricardo Iniesta "la experiencia más motivadora" que ha tenido en teatro.

No les daban "ni agua ni trabajo"

Dicen que les ha cambiado la vida sólo en parte. Cobran un sueldo, duermen en hoteles, viajan en avión y en AVE. Antes no les daban "ni agua ni trabajo"; ahora, a ellas, que no saben escribir, les piden autógrafos y las invitan a café por donde van. Pero luego vuelven a sus chabolas. "Que el alcalde se acuerde y nos dé ya las viviendas", pide Rocío. Pedido queda.