Así lo indicaron hoy en una rueda de prensa el director de la Fundación ROSE, Valentín Benlloch; el director territorial de CAM, Bernardo Julià; y los responsables de la empresa grupo Sanz, Alfonso y José Juan Sanz, tras la firma del acuerdo.

El proyecto, que cuenta con un presupuesto de 260.000 euros, consiste en dar a las mujeres africanas los elementos necesarios para regar, un terreno en el que cultivar y el resto de herramientas que necesitan para desarrollar este trabajo.

Para Benlloch, se trata de una iniciativa "muy ambiciosa" que permitirá "dar vida a un gran número de personas con nombres y apellidos", especialmente en las estaciones secas, en las que, en África "la gente llega a morir, por la falta de riego".

Por su parte, Alfonso Sanz agradeció a CAM que "haya creído en el proyecto, y en África, que es el continente más pobre del mundo". En concreto, esta iniciativa se centra en ayudar a las mujeres, que son, quienes "dan vida a las familias" y que suponen "el medio de sustento más importante".

El representante de la Fundación Familia Sanz, compañía que desarrollará el proyecto íntegramente, explicó que se trata de una iniciativa "muy importante, ya que se enseña a las mujeres a cultivar y buscar una forma de vida para el futuro. En este sentido, no sólo se ofrece a las mujeres las herramientas y técnicas, sino también se les imparte conocimientos financieros para que puedan poner en marcha sus pequeñas empresas.

Proyecto piloto

Añadió que se trata de un proyecto piloto y confió en que los resultados sean "positivos" para que se pueda extender y "servir de referencia" en otras zona de África o Latinoamérica. El plazo de ejecución es de 12 a 15 meses.

Por el momento, ya se ha seleccionado a las mujeres que participarán, un asunto que ha resultado "más complicado de lo esperado", según precisó Sanz, debido a la gran cantidad de etnias que conviven en Burkina Faso y a las "rivalidades" que existen entre ellas.

También se ha escogido a seis mujeres empresarias africanas que van a liderar el proyecto; se ha seleccionado el terreno en el que se desarrollarán los cultivos; y ya se ha comenzado el pozo. Asimismo, se estudia la posibilidad de ofrecer microcréditos a estas mujeres.

"La idea es que el proyecto se mantenga en el tiempo. Una vez transcurridos los 12 o 15 meses de ejecución del proyecto, la Fundación supervisará la iniciativa, pero dejará que las propias mujeres seguirán desarrollando sus cultivos", explicó Sanz.

El director territorial de CAM hizo hincapié en que la Fundación pone fondos a disposición de diferentes proyectos de ayuda, cooperación internacional y medio ambiente; y en los "últimos tiempos se ha dado un giro más acusado hacia iniciativas a favor de personas necesitadas".

Julià apuntó que el proyecto presentado por la Fundación Sanz "encaja" con los objetivos de la CAM, ya que "no se trata de dar pescado a estas mujeres, sino de enseñarles a pescar". Así, subrayó que "dar continuidad y sostenibilidad al proyecto es capital".

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