Madrid gasta un millón en taxis que hacen de ambulancia para pacientes no urgentes

  • La falta de planificación causa retrasos de cuatro horas en el transporte de pacientes con diálisis o en terapia.
  • Muchos deben coger un coche por su cuenta.
Antonio (nombre ficticio) es uno de los pacientes que acude en taxi a rehabilitación.
Antonio (nombre ficticio) es uno de los pacientes que acude en taxi a rehabilitación.
JORGE PARÍS

Taxistas haciendo las veces de ambulancieros y retrasos de hasta cuatro horas en el transporte de enfermos. Son dos síntomas claros de la falta de planificación en el servicio de ambulancias no urgentes de Madrid, según denuncian los sindicatos CGT y UGT y las asociaciones de El Defensor del Paciente y en Defensa de la Sanidad Pública.

Cada año, la Comunidad de Madrid gasta cerca de un millón de euros en el pago de un convenio (en vigor desde 2006) por el que los taxis hacen de ambulancias en el traslado de pacientes que no requieren equipo médico. En teoría, esta prestación, según el Gobierno regional, es un complemento al servicio de ambulancias que mejora la calidad del mismo, pero en la práctica está sirviendo de parche para las carencias del sistema de traslado de enfermos: "Es el reflejo de una planificación poco realista y desequilibrada. Hay hospitales en los que son los familiares los que llevan a los pacientes por la falta de ambulancias", afirma Marciano Sánchez, de la asociación en Defensa de la Sanidad Pública.

Huelga en el noreste

Esta situación se está poniendo de manifiesto estos días en el noroeste de la región, donde los trabajadores de la empresa Translife, adjudicataria de los traslados a los hospitales de la zona, están de huelga. Protestan por la falta de personal: "Estamos prestando servicio a 1.200 pacientes al día, y sólo tenemos equipo para 800. Los taxis se encargan de realizar otros 20 viajes más", explica un portavoz de CGT. "Esto provoca retrasos de hasta cuatro horas", apostilla. En otras zonas las demoras no son tan graves, "pero suelen llegar a la hora y media", según UGT.

Para Carmen Flores, portavoz de la asociación El Defensor del Paciente, las deficiencias del sistema de ambulancias es especialmente grave en el traslado de pacientes de diálisis y quimioterapia, ya que "al acabar su tratamiento están tan débiles que no se valen por sí mismos. Por eso necesitan transporte". Además, advierte de que muchas de estas ambulancias van sin camilleros, lo que resulta muy molesto para los pacientes sin movilidad.

Poco dinero para la Sanidad

Madrid es la segunda autonomía que menos dinero destinará a la Sanidad en 2010, con 1.108 euros por habitante. Sólo la supera Baleares, con 1.066 euros per cápita, según un informe de la Federación de Asociaciones para la Defensa de la Sanidad Pública (Fasp).

En el lado opuesto se sitúan el País Vasco, con 1.623,08 euros por habitante, y Navarra, con 1.543,12 euros. Además, para 2010 se ha presupuestado menos dinero que en 2009. El año pasado, la Comunidad tuvo un gasto sanitario por habitante de 1.135,58 euros. Según la Fasp, estas diferencias de presupuesto entre unas autonomías y otras "están en el origen de los problemas asistenciales de algunas comunidades, y evidencian la incapacidad de las mismas para asegurar la asistencia sanitaria a los ciudadanos".

EN TRATAMIENTO CON EL TAXÍMETRO

Antonio. "Sólo me ayudaron al enfadarme".

Este joven va a terapia cada día en taxi. "La gota que colmó el vaso fue cuando me salté dos jornadas de terapia", dice Antonio (nombre ficticio). "Después de aguantar días y días de servicio deficiente, sólo me ayudaron al enfadarme, cuando les avisé de que si mi recuperación se retrasaba por su culpa los denunciaría. Entonces fue cuando me pusieron el taxi", explica.

Su historia, sin embargo, viene de lejos. Tras sufrir una lesión en el pie que le impide desplazarse, Antonio comenzó un tratamiento diario de fisioterapia en el Hospital Puerta del Hierro (Majadahonda). "Al principio me dejaban esperando varias horas antes en el centro mientras recogían a otros pacientes. Pero cuando llegó la huelga de ambulancias se retrasaron tanto en llegar que la fisioterapeuta ya no podía atenderme. En mi lesión cada día de terapia es crucial, y no ir a una sesión supone un retraso importante en mi recuperación", explica. "Ahora, con el taxi, llego siempre a tiempo. Cada viaje, desde mi casa a Majadahonda, costará unos 20 euros", asegura. "Sin embargo, no me da rabia por mí. Hay señoras de 70 años con diálisis que llegan al hospital a las 7.00 h de la mañana y no se marchan hasta las 5.00 h de la tarde. Pero claro, como ellas no protestan...».

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