Blasco, que se expresó en estos términos en un comunicado, pidió al PSPV "unidad" en su discurso porque "no hay tiempo para el diálogo con los propietarios de restaurantes y chiringuitos de nuestras playas".

El síndic 'popular' recordó que "el tiempo se agota para los hosteleros que tienen sus negocios la playa, ya que han recibido un ultimátum con fecha del 1 de enero y entre los socialistas valencianos nadie se atreve a plantarle cara a Zapatero". Asimismo, criticó que el secretario general del PSPV, Jorge Alarte, "diga que apoya a los hosteleros pero sea incapaz de arrancarle como mínimo una moratoria al Gobierno con el fin de ganar tiempo y buscar una solución".

Rafael Blasco criticó "los continuos engaños de los dirigentes socialistas con este colectivo del sector turístico que en esta época de dificultad económica se ven afectados por la aplicación arbitraria de la Ley de Costas en lugar de sentirse protegidos".

El dirigente del PP resaltó que "la nula conexión y diálogo entre el PSPV y el Gobierno central perjudique los intereses de los hosteleros valencianos".

Al respecto, manifestó que el delegado del Gobierno en la Comunitat, Ricardo Peralta, "daba un mensaje de tranquilidad a los hosteleros hace unos días y antes de darse la vuelta ya había cambiado de opinión y los estaba llamando ilegales". "Mientras, Alarte pide diálogo, pero es incapaz de hacerlo prosperar y el reloj corre en contra de los intereses turísticos de la Comunitat", recalcó.

El síndic 'popular' subrayó que Alarte "transmite buenas palabras al mismo tiempo que el Gobierno central no ha retirado su amenaza de cobrar sanciones a partir del 1 de enero de 2010 a los restaurantes con terrazas en la playa. Sanciones desorbitadas de 60 euros por metro cuadrado de zona al aire libre y cinco euros más por el beneficio que sacarían por la explotación de estos espacios".

Por tanto, Blasco aseguró que desde el grupo parlamentario popular y desde el PP están "trabajando contrarreloj para dar una solución a este colectivo que es un generador de riqueza y de puestos de trabajo en nuestra Comunitat".

"despropósito" hacia el patrimonio turístico

Asimismo, sentenció que "esta aplicación de la Ley de Costas es un despropósito más de Rodríguez Zapatero, en este caso hacia el patrimonio costero y turístico español como son los restaurantes y los chiringuitos y que tanto identifican a nuestro litoral". También denunció que "el Gobierno, con esto, quiera convertir la playa española en un desierto" porque recordó "estos lugares no son un atentado a la Ley de Costas".

Blasco lamentó que "esta polémica creada por mero capricho del Gobierno de Rodríguez Zapatero y que tiene en vilo a cientos de familias que tienen sus negocios en peligro, sea una de las batallas entre Alarte y Peralta, dos dirigentes del mismo partido que desde que el segundo llegó a la Plaza del Temple le está haciendo oposición".

Por último, pidió a los socialistas "sensibilidad en este tema especialmente delicado y en el que se necesitan soluciones urgentes" por lo que les exigió que "velen por los intereses de este sector valenciano y pidan a sus compañeros del Gobierno central que rectifiquen porque nunca es tarde si la dicha es buena".

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