Se trata de L.R.C.P., de 45 años. Según las investigaciones, siempre actúan de la misma forma: eligen bancos pequeños donde haya un furgón llevándose fondos, uno de ellos entretiene al director y otro a los empleados, el último componente se encarga de coger la saca. Incluso, a veces, logran confundir al propio transportista de los fondos.