Ángeles González-Sinde
Ángeles González-Sinde, ante los medios el pasado 1 de diciembre. Gustavo Cuevas / EFE

La ministra de Cultura, Ángeles González-Sinde, ha asegurado en la sesión de control del Congreso de los Diputados que la "película" de la orden ministerial de desarrollo de la Ley de Cine, que actualmente estudia la Comisión Europea por la vía ordinaria, tendrá "final feliz".

González-Sinde respondió así al diputado del Partido Popular José María Lasalle, a quien acusó de tener "tantas ganas de que esta historia del cine español salga mal que ha salido corriendo del cine a criticar cuando la película todavía no ha terminado".

Hace falta iniciativa, vamos por buen camino "Puedo adelantarle que este final será feliz y espero que no se lo pierda", añadió la ministra. "La situación no está para restas ni para paños calientes", por lo que "hace falta tener iniciativa", por lo que, insistió: "vamos por buen camino".

La "película" comenzó cuando la orden ministerial de desarrollo de la Ley de Cine entró en vigor el pasado octubre al publicarse en el BOE, pero sin haber recibido la aprobación por parte de Bruselas.

Debido a una carta escrita por la plataforma Cineastas contra la Orden, la Comisión Europea optó por estudiar el texto redactado por el Ministerio por la vía ordinaria y no por la abreviada, con lo que quedaron aplazadas las convocatorias de ayudas del cine español.

En declaraciones a la prensa posteriores a su intervención parlamentaria, González-Sinde aseguró que la Comisión recibirá "absolutamente completado y ampliado" el formulario que ha remitido a España.

Lasalle criticó la orden ministerial redactada por el director general del Instituto de Cinematografía y las Artes Audiovisuales (ICAA), por "no introducir un sistema de desgravaciones fiscales que nos hubiera evitado tener a un sector paralizado por estar absolutamente subvencionado y dependiente de ello".

"Nuestro cine no va bien y decirlo no significa hacer la guerra al cine español", aseguró Lasalle, quien describió a González-Sinde como "una ministra de propaganda que recurre a la bronca para ocultar su pésima gestión".