Un grupo de chimpancés
Un grupo de investigadores de la Universidad de California, en Los Ángeles, demuestra científicamente por qué los chimpancés no pueden hablar. ARCHIVO

¿Por qué los humanos pueden hablar y los chimpancés no? No se trata simplemente del código genético, sino de cómo funcionan los genes, según explica un grupo de investigadores de la University of California en Los Angeles.

Los resultados ayudan a entender por qué los cerebros humanos nacen con un circuito para el habla y los chimpancés no Los humanos y los chimpancés comparten casi la totalidad de su ADN. Las estimaciones sobre el porcentaje de genes compartidos varían entre el 98,5 y el 95%. Los científicos estudian las diferencias para encontrar las claves de qué es lo que distingue a unos de otros.

Un equipo liderado por Dan Geschwind, de la University of California en Los Angeles, estudió específicamente el gen llamado FOXP2, muy parecido en varios animales hasta el momento en que el linaje humano se separó del chimpancé, hace entre 4 y 7 millones de años. FOXP2 es un factor de transcripción, es decir, afecta la actividad de otros genes. Tiene un importante rol en el habla de los humanos y afecta la coordinación en otros animales, como los ratones.

El equipo de Geschwind usó tejidos cerebrales de humano y chimpancé para analizar qué hace realmente el FOXP2. Pese a que el código de ADN en sí mismo es similar, encontraron sutiles diferencias en dos aminoácidos producidos por el gen.

Diferencias en la mandíbula y en la garganta

Estas diferencias fueron suficientes para comprender ciertas variaciones en la estructura cerebral que podrían estar involucradas en el lenguaje, según reportó el grupo investigador en la revista Nature. También podrían dar cuenta de algunas características físicas de la mandíbula y la garganta que ayudan a los humanos a hablar.

"Investigaciones previas sugieren que la composición de aminoácidos en el FOXP2 humano cambió rápidamente alrededor del mismo momento en que emergió el lenguaje en los humanos modernos", indicó Geschwind en un comunicado.

"Demostramos que las versiones del FOXP2 en humanos y en chimpancés no sólo lucen diferentes sino que también funcionan distinto", añadió Geschwind, quien actualmente es profesor del King's College de Londres. "Nuestros resultados pueden ayudar a entender por qué los cerebros humanos nacen con un circuito para el habla y el lenguaje y los cerebros de los chimpancés no", apuntó el autor.