«Lo más duro es no poder actuar porque no vas con un médico»
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¿Qué encontrará el lector en el libro Diario de un ambulanciero?

De todo. Es la vida diaria de un conductor de ambulancia y pretende hacer una crítica constructiva de la situación de estos profesionales, que está bastante mal.

¿Qué dificultades tienen?

El problema principal son las gestoras, que reciben mucho dinero de la DGA, pero no lo distribuyen adecuadamente, por lo que el sueldo del ambulanciero es bajo.

¿Cómo se solucionaría?

Habría que profesionalizar el sector, convertirnos en funcionarios.

¿Los conductores de ambulancia están bien formados?

La situación mejora, pero he vivido épocas en las que sólo buscaban a alguien que pudiera trabajar 12 horas seguidas, aunque no tuviera carné de ambulanciero.

¿Qué es lo más duro de este trabajo?

Es una profesión bonita. Lo que más duele es ver un accidente y no poder actuar porque no estás facultado y no vas con un médico.

¿Destacaría algún momento en especial?

Me gustaría que el lector no se quedara sólo con las actuaciones de urgencias, sino que vea que también intervenimos en casos sociales, por ejemplo, para atender a una anciana que vive sola, no llega al botón de auxilio y lleva varios días en el suelo, deshidratada. Es muy duro.

Bio

Nigo Sola es el seudónimo de un zaragozano de 42 años que ha sido conductor de ambulancia durante 7 años.