El presidente de facto, Roberto Micheletti, manifestó su satisfacción con el resultado de las conversaciones que se celebran desde el miércoles en una mesa de negociación supervisada por la Organización de Estados Americanos (OEA).

'Ya se han discutido cuatro puntos y estamos contentos', dijo Micheletti a la prensa en el exterior de la Casa de Gobierno en Tegucigalpa, sin dar más detalles.

Por su parte, Juan Barahona, el representante de Zelaya que se había mostrado más pesimista en las primeras sesiones, reconoció avances en las negociaciones para resolver el conflicto que divide al país desde el 28 de junio, cuando Zelaya fue derrocado por militares y expulsado del país.

Las conversaciones en Tegucigalpa están basadas en una propuesta denominada 'Acuerdo de San José', del presidente de Costa Rica, Oscar Arias, cuyo punto central es la vuelta al poder de Zelaya, y que considera además la instauración de un gobierno de unidad nacional y una amnistía para los delitos políticos de quienes participaron en el golpe.

'Ha habido avances, pero aún no se toca el punto toral que es la restitución del presidente Manuel Zelaya', dijo Barahona a periodistas.

MÁ DE LA MITAD

Zelaya volvió clandestinamente a Honduras hace tres semanas, en su intento por recuperar el poder tras infructuosas negociaciones diplomáticas desde el exilio. Desde entonces, está refugiado en la embajada brasileña, que permanece rodeada de policías y militares con órdenes de arrestarlo.

El destituido mandatario reiteró el viernes su desconfianza respecto a las intenciones de Micheletti, de restituirle la presidencia, un punto que considera irrenunciable.

'Los diálogos siempre hay que promoverlos, esos nunca hay que terminarlos. Ahora, como para aclarar las posiciones, creo que el término del 15 de octubre es suficiente como para que se aclaren las posiciones de ambos extremos', dijo Zelaya a Reuters. Además agregó que esperará hasta la próxima semana para definir si cambia o no su postura.

Su reinstauración es exigida no sólo por sus partidarios, sino también por la comunidad internacional, que aisló diplomáticamente a Honduras y le cerró fuentes de asistencia financiera tras el golpe. Pero Micheletti se niega a devolverle el poder y ha dicho que está dispuesto a renunciar al Gobierno de facto si Zelaya abandona sus aspiraciones de volver a la presidencia.

Por lo pronto, representantes de ambas delegaciones, con rostros risueños y de manera conjunta tras concluir la tercera jornada de diálogo, aseguraron que las negociaciones basadas en el denominado plan Arias están avanzadas en más de la mitad.

'Hemos avanzado en un 60 por ciento de lo que es el marco del Acuerdo de San José que ha servido de plataforma', dijo Vilma Morales, ex presidenta de la Corte Suprema y delegada de Micheletti. Deslizó que dos puntos de coincidencia serían el Gobierno de unidad nacional y la amnistía.

'Absolutamente coincido', dijo a su lado Mayra Mejía, representante de Zelaya que coincidió en que el plazo de las negociaciones debe ser el 15 de octubre.

Las conversaciones entre ambas partes se reanudarán el próximo martes, por lo que durante el fin de semana las comisiones por separado analizarán el actual estado de avance.