El partido Al Fatah del presidente palestino Mahmud Abas convocó la huelga para el viernes en Jerusalén y la ocupada Cisjordania y los líderes palestinos advirtieron de la probabilidad de una batalla antes de las oraciones del viernes en la mezquita al-Aqsa.

El recinto que incluye la mezquita es un lugar sagrado para musulmanes y judíos, y ha sido a menudo un lugar crítico.

Las fuerzas de seguridad israelíes controlan el acceso al área y prohíben normalmente a los jóvenes musulmanes entrar en el lugar sagrado situado en la parte vieja de Jerusalén, aludiendo motivos de seguridad.

La tensión ha crecido desde hace dos semanas cuando la policía y los manifestantes se enfrentaron cerca de la mezquita al Asqa en la víspera de la fiesta judía Yom Kippur. Qué provocó el incidente no está claro todavía, pero la disputa sobre el acceso al lugar sagrado estaba en la raíz del asunto.

Un refuerzo de la presencia policial israelí, y un número relativamente pequeño de manifestantes palestinos, ha mantenido la violencia bajo control en los enfrentamientos desde septiembre.

¿TERCERA INTIFADA?

Altos cargos palestinos han advertido del riesgo de una 'tercera Intifada', o insurrección general. Pero Israel ha intentado evitar que esto genere una guerra dialéctica sobre Jerusalén.

'No creo que nos estemos enfrentando a una tercera Intifada', dijo el viceprimer ministro israelí Silvan Shalom a Reuters en un comunicado. 'Quien lo diga está intentando generar miedo'.

Los palestinos realizaron insurrecciones violentas contra Israel a finales de 1980 y de nuevo en 2000 cuando se rompieron las negociaciones de paz.

En el ciclo más reciente de confrontación, pequeños grupos de palestinos lanzando piedras se enfrentaron a las fuerzas israelíes e Israel desterró a varios líderes palestinos de Jerusalén, acusándoles de incitar la lucha.

Varios cientos de partidarios de Abas protagonizaron el jueves una concentración en Ramalá protestando contra 'los ataques de judíos extremistas en Al Aqsa', y describían a Abas como el defensor del sitio sagrado, el 'líder de la causa y el símbolo de la legitimidad'.

'Estamos avanzando hacia Jerusalén con millones de mártires', dijo a la multitud uno de los oradores. 'Nos levantaremos igual que lo hicimos en la primera y segunda Intifada', dijo otro.