Las fuerzas de seguridad paquistaníes han hecho avances significativos este año contra los islamistas, que han detonado numerosas bombas dirigidas contra las fuerzas de seguridad, así como contra el Gobierno y objetivos extranjeros.

Pero las esperanzas de que los extremistas estén desorganizados tras del asesinato de su líder, Baitulá Mehsud, en un ataque de misiles estadounidense en agosto, sufrieron un nuevo contratiempo cuando el nuevo jefe talibán apareció para desmentir diferencias entre sus filas.

El atacante suicida entró en el recinto de la agencia de la ONU disfrazado de soldado paramilitar después de pedir al guardia de seguridad permiso para usar el baño, dijo un ministro del Gobierno.

Un portavoz del PMA, Amjad Jamal, dijo que en el ataque murieron cinco miembros del personal, cuatro paquistaníes y un iraquí. Entre los paquistaníes había dos mujeres.

'Fui a mi oficina en el primer piso y cuando me sentaba en mi silla hubo una gran explosión', dijo a Reuters el responsable del PMA Arshad Jadoon. 'De pronto, una nube de humo envolvió el edificio y salimos a donde estaban tirados los heridos'.

El secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, dijo que el ataque era un crimen atroz.

'Esta es una terrible tragedia para la ONU y para toda la comunidad humanitaria en Pakistán', dijo en un comunicado, en el que condenó el ataque 'en los términos más fuertes posibles'.

Naciones Unidas cerró temporalmente su oficina en Pakistán después de el atentado por cuestiones de seguridad, dijo una portavoz de la ONU.

Dos trabajadores extranjeros de la ONU murieron en junio en un ataque suicida con coche bomba contra un hotel en la ciudad noroccidental de Peshawar.

'NO HAY DIFERENCIAS'

El Ejército ha avanzado en su ofensiva contra los integristas en el valle de Swat y en otras partes del noroeste del país, pero estos han respondido con varios ataques con bomba en los últimos días.

El Ejército también se prepara para lanzar una ofensiva contra el principal bastión de los talibanes paquistaníes en la región de Waziristán Sur, junto a la frontera afgana.

El nuevo jefe talibán paquistaní Hakimulá Mehsud se reunió con un pequeño grupo de periodistas en aquella zona el domingo para desmentir los rumores sobre supuestas disputas en torno a la dirección talibán.

Responsables de inteligencia paquistaníes y estadounidenses creían que Hakimulá podía haber muerto en un enfrentamiento con una facción rival liderada por Wali-ur-Rehman por la sustitución de Baitulá hace unas semanas.

Hakimulá parecía más relajado y un poco más gordo que cuando un grupo de periodistas se reunió con él a finales del año pasado. Se sentó en el suelo bajo un cielo soleado junto a otros comandantes talibanes, mientras guardias armados vigilaban el lugar.

'Wali-ur-Rehman está sentado a mi lado y la única diferencia entre nosotros es que él me pidió que me convierta en líder talibán e insistió en que yo asumiera el puesto', dijo Hakimulá en unas declaraciones emitidas por televisión por el canal Dawn.