Susan Atkins
Susan Atkins, durante la vista sobre su libertad condicional. REUTERS/Ben Margot/Pool

Susan Atkins, condenada por ocho homicidios perpetrados con otros miembros de la banda de Charles Manson en 1969, entre ellos la actriz Sharon Tate (esposa de Roman Polanski), falleció a los 61 años en California, informaron este viernes las autoridades.

Atkins, que padecía un tumor cerebral diagnosticado en 2008, murió en la noche del jueves al viernes en la Prisión Central de Mujeres, en Chowchilla, informó Terry Thornton, portavoz del Departamento de Correccionales y Rehabilitación de California, donde fue trasladada un año antes de morir.

Atkins estaba paralizada y tenía dificultades para hablar

Tras una intervención quirúrgica en el cerebro y la amputación de una pierna, Atkins estaba paralizada y tenía dificultades para hablar. El 2 de septiembre, en la última audiencia para considerar su petición de libertad condicional, Atkins pudo hablar brevemente y recitó versos religiosos con la ayuda de su esposo, el abogado James Whitehouse.

Atklins cumplió 38 años de una sentencia de cadena perpetua, lo que la ha había convertido en la prisionera con más tiempo de reclusión entre las mujeres en las penitenciarías de California, señaló Thornton.

Atkins confesó que el 8 de agosto de 1969 mató a la actriz Sharon Tate, esposa del director Roman Polanski, que fue ahorcada y recibió 16 puñaladas, asesinato en el que también murió el hijo que esperaba y estaba a punto de nacer.

No sé cuántas veces la acuchillé (a Tate) ni por qué lo hice. Ella rogándome y rogándome... y me harté

"Estaba drogada, dopada con ácido", declaró Atkins después de ser condenada. "No sé cuántas veces la acuchillé (a Tate) y no sé por qué lo hice. Ella rogándome y rogándome y rogándome y pidiéndome que no lo hiciera, me harté de escucharla y por eso la acuchillé".

La noche siguiente Atkins acompañó a Manson y otros del grupo cuando irrumpieron en la casa de Leno y Rosemary LaBianca y los mataron. Atkins "era la más temible de las muchachas de Manson", según Stephen Kay, uno de los fiscales en el caso y quien durante años argumentó contra la presa en las audiencias sobre libertad condicional. "Era muy violenta".