Barcelona ya tiene claro lo que quiere para los edificios desokupados de El Kubo y La Ruïna: derribarlos

El Kubo y La Ruïna, blindados por los okupas con vallas y trastos, este miércoles.
El Kubo y La Ruïna, blindados por los okupas con vallas y trastos.
MIQUEL TAVERNA
El Kubo y La Ruïna, blindados por los okupas con vallas y trastos, este miércoles.

El Kubo y La Ruïna, los dos edificios que estaban okupados en la plaza Bonanova de Barcelona hasta que los Mossos d'Esquadra los desalojaron la semana pasada, pueden pasar a formar parte de la memoria. La concejala de Sarrià-Sant Gervasi, Maria Eugènia Gay, indicó en el Consejo Plenario del distrito que el Ayuntamiento quiere que sean declarados "ruina económica y estructural" para poderlos derribar, con el objetivo de construir en su lugar "una zona de disfrute para el vecindario". Así lo han confirmado este martes fuentes municipales.

En respuesta a una pregunta del PP, Gay afirmó que el consistorio está esperando el resultado de los informes municipales y de los Bomberos de Barcelona sobre la situación de las fincas para poder actuar.

Además, descartó que en el lugar que ocupan El Kubo y La Ruïna -son de propiedad privada y la Sareb tiene el 60%- se pueda construir un centro de atención primaria (CAP), como pedían algunos vecinos. "Es una solución inviable", aseguró. Y es que La Ruïna tiene una calificación de vial, y El Kubo, de zona verde, y también tiene una afectación vial.

Por su parte, Blas Navalon, consejero técnico del PSC, aseguró que "de momento" la adquisición de los edificios por parte del Ayuntamiento "no está prevista". También afirmó: "Las fotografías donde he podido ver los interiores no dan muy buen futuro a las edificaciones".

El desalojo el jueves 30 de noviembre de El Kubo y la Ruïna acabó con siete detenidos, seis hombres y una mujer. Los okupas no se lo pusieron fácil a los Mossos d'Esquadra, pues les lanzaron piedras, pequeñas piezas de acero, botellas de cristal, pintura, líquidos y sacos de arena, entre otros objetos. Además, tres de ellos se ataron en el tejado de La Ruïna y otro se colgó con una cuerda de la fachada de El Kubo. Sin embargo, la gravedad de los altercados se quedó en eso y solo resultó herida, leve, una agente, por un mal gesto.

Los Mossos desplegaron un amplio dispositivo policial en el que participaron unos 300 agentes, después de que los okupas amenazaran con responder "con toda la furia" y convocaran una manifestación para apoyarles.

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