Aramís Fuster: adivina, adivinanza

  • Afirma ser la máxima autoridad mundial en materia de ocultismo, mejor amante que esposa y adicta al trabajo.
  • Mientras solventa un problema con la Justicia, planea su tercera boda.
Aramís Fuster confiesa que es extremadamente coqueta.
Aramís Fuster confiesa que es extremadamente coqueta.
Aramís Fuster

Ha escogido su vestuario con cuidado: pantalón negro que resalta las piernas y el trasero embuchados en lycra; el corsé oscuro para retener el vientre y acentuar el escote reventón; botas castigadoras de color fucsia que la elevan diez centímetros por encima del bien y del mal; el postizo rubio, las cejas oblicuas, un bombín diminuto...

<p>Aramís Fuster</p>Eleva la barbilla, incluso sonríe, mientras escucha los improperios que le dispensan sus compañeros de plató: "Estafadora, payasa, hortera, friki, arrastrada, sinvergüenza". Contempla complacida el vídeo cárnico que muestra su último posado playero. Después, otro en el que un desmayo torpe la precipita al suelo. Todavía se pondrá en pie para encararse a gritos con quienes la increpan (lo hace a codazos, repartiendo lances como si estuviera en un ring, mientras menea su cintura coqueta).

En un momento del programa recita la nueva línea telefónica 806 desde la que promete ayuda permanente a quienes les inquiete el futuro. Probablemente volverá a casa en el taxi que ha puesto a su disposición la cadena. Agotada y con los deberes hechos.

Bruja, y no vidente

Aramís Fuster, extremadamente educada por teléfono, asegura que nunca ha sobreactuado delante de las cámaras y que, a pesar de su aparente fortaleza, le duelen las mofas que le prodigan algunos espacios. Su tono se torna aún más serio cuando habla de trabajo. Hace un tiempo decidió instalarse en EE UU (ella dice que en busca de respeto; las malas lenguas, que por la falta de clientes en su consulta española). Allí, relata, desempeña una labor como máxima autoridad mundial de las ciencias ocultas. Su condición de bruja –y no de vidente- le permite modificar el futuro además de realizar predicciones. También es representante de la nueva fe cristiana de la aramlogía (nombre derivado de Aramís), que constaría de un millar de feligreses. Y ha visto a Jesucristo.

Con la ley en los talones

Pero ahora está en España. Un juicio en el que piden dos años y medio de cárcel para la catalana por un impago de 8.000 euros a una empresa informática - ella sostiene que fue estafada por las personas que llevaban sus cuentas y que si es condenada, se manifestará desnuda- la devolvió de golpe, hace dos meses, a la actualidad. Mientras sale la sentencia, la bruja más popular del país no para: adicta confesa al trabajo, ha mejorado su página web, promociona su consulta y ha visitado más de un programa televisivo. Además, prepara su boda: hace unos meses reveló que había encontrado el amor en Miami. Se llama Daniel, es de origen venezolano y está afincado en EE UU.

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Una infancia difícil

La infancia de Aramís está rodeada de un halo de misterio. La bruja cuenta que nació en una aldea muy cerca del Pirineo Catalán –y no en Berga, como apunta la Wikipedia-, y que cuando tenía cuatro años fue raptada y apartada de su madre. Luego, cuando pudo regresar con ella, se puso a trabajar para mantener a la familia. Inquieta por adquirir conocimientos, estudió después tres carreras por la UNED: Filosofía y Letras, Psicología e Historia. Afirma que tiene 688 años, la suma de sus tres vidas anteriores. En éstas se reencarnó, entre otras cosas, en bruja vasca "fea y vieja" y en puma.

Sus amantes

La bruja pirenaica se describe como mejor amante que esposa. Sin embargo, el matrimonio la tentó dos veces en el pasado. Ninguna de esas experiencias tuvo un final feliz y Aramís llegó a acusar a su último esposo de malos tratos.

La catalana tiene además dos hijos con los que ha perdido todo el contacto y a quienes hoy dedica tiernos vídeos desde Internet. Respecto a su lista de amantes, promete desvelar pronto jugosos detalles en el libro que prepara: Los amantes de Aramís, todos menos uno. Algunos de ellos, asegura, son personajes públicos. Por ahora, ha facilitado ya un nombre: el del ex amante de Lady Di, James Hewitt.

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