Borja Terán  Periodista
OPINIÓN

La vulnerabilidad de Patricia Conde en Masterchef y todo lo que dice de todos

  • Mientras Jordi Cruz juzgaba a Patricia en el reality con la manida expresión "has sido una absoluta decepción", la actriz estaba siendo una absoluta inspiración porque entendió que "dar el 100 por 100" no significa absolutamente nada.
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La vulnerabilidad de Patricia Conde en Masterchef y lo que dice de todos
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La vulnerabilidad de Patricia Conde en Masterchef y lo que dice de todos

La presión es una de las claves televisivas que se presupone necesaria en 'Masterchef Celebrity' para destacar en audiencias. El programa genera una competición épica sin tregua, que se construye a través del estrés de pruebas de cocina y muchas frases beligerantes, como "hay que dar el 100 por 100".  Sin embargo, a Patricia Conde le sueltan "hay que dar el 100 por 100" y, de repente, replica tranquila "yo lo que necesito es dormir". Lo hace con una particular sentido de la ironía que escasea en este tipo de espacios a la caza de la pataleta.  A los creadores del programa igual les parece que, de esta forma, Conde intenta desmontar su guion pero, en realidad, está enriqueciendo el repetitivo relato del espectáculo culinario. Porque, a pesar de todo lo que nos han dicho, en la vida el camino más inteligente no es "dar el 100 por 100".  De hecho, nadie sabe muy bien qué significa "darlo todo". Por mucho que la frasecita se repita constantemente en los talents shows.

Pero hay que dotar de tensión cientos de minutos sin aburrir. Un arduo trabajo que el equipo del programa realiza con una destreza magnética: el ritmo de la historia no decae en un largo prime time que va del Telediario al séptimo sueño. 'Masterchef' es un no parar de emociones, susurros e intentos de giros dramáticos. El problema es que el espacio se enquista pensando que el motor de sus audiencias está en remover una intensa rivalidad alimentada de las malditas frases épicas que, en el día a día, son fatales. Sólo machacan la mente y empujan a la frustración. 

"Hay que luchar", "hay que pelear", "hay que ser valiente". ¿Valiente? ¿Por qué hay que ser valiente? ¿Cómo uno es valiente, gritando fuerte? Patricia Conde ha dado la vuelta a estas proclamas del heroísmo chusco con la misma inteligencia que interpretó su papel de presentadora loca en 'Sé lo que hicistéis'. Es más, ha frenado el agobio entre fogones con la comedia que logra discernir lo relevante de lo que sólo es un juego televisivo. A los comentarios cizañeros para que surja el teleconflicto, ella ha contestado con una pillería que rebaja las intensidades hasta hacer más constructiva, útil e incluso imprevisible la televisión. 

La propia Conde lo ha verbalizado en su Instagram:  "Cada uno vive las experiencias a su manera, no todos somos iguales, a mi me gusta tratar a todos mis compañeros con respeto pase lo que pase, ayudar cuando he podido y, en lugar de sacar el estrés gritando o insultando a los demás, he preferido reírme de mí misma e inmolarme en un divertido show para quitarle hierro al asunto. Y por los comensales no os preocupéis, no solo les dan lo que cocinamos, en el Ritz había más comida", remata la actriz con, de nuevo, comedia.

"Soy sensible y vulnerable, y mi salvavidas es el sentido del humor", publicaba también Patricia Conde. Pero, desde pequeños, nos han dicho que ser vulnerables es negativo. Una patraña, pues la vulnerabilidad es parte intrínseca de la única vida que tenemos, en la que hacemos más lo que podemos que lo que queremos. El varapalo viene cuando se intenta vampirizar esa vulnerabilidad. 

Mientras Jordi Cruz juzgaba a Patricia en el reality con la manida expresión "has sido una absoluta decepción", la actriz estaba siendo una absoluta inspiración porque entendió que "dar el 100 por 100" no significa absolutamente nada. Iba a perder igual, pero pasándolo mal. Nadie avanza con el sufrimiento de intentar cumplir las expectativas de frases que son tan repetidas como huecas, en la vida se crece con las complicidades sanas. Son las que enseñan a relativizar más que a cabrear.

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