Desorden y caos en el concierto de Metallica en Chile: colas interminables, fans encima de camiones y policías con gas pimienta

James Hetfield, Robert Trujillo y Lars Ulrich en un concierto de Metallica.
James Hetfield, Robert Trujillo y Lars Ulrich en un concierto de Metallica.
GTRES
James Hetfield, Robert Trujillo y Lars Ulrich en un concierto de Metallica.

Metallica está celebrando su 40 aniversario por todo lo alto, y lo están haciendo de la mejor manera que saben: con su música. La esperada gira de la veterana banda de heavy metal está recorriendo el mundo, con fechas que pasan por Bilbao y Madrid en verano.

Sin embargo, ya hay países que están disfrutando de sus conciertos, como Chile, que este miércoles vivió todo un espectáculo en el Club Hípico de Santiago. Pero, además del sorprendente y rompedor sonido del grupo, lo que más ha trascendido el caos y el desorden que se vivió.

Tal y como informaron medios chilenos, los asistentes acusaron a los organizadores de desinformación, mala señalización y desorganización. Tras una hora de retraso, el concierto comenzó pasadas las 10 de la noche, hora local, y, al empezar a sonar las primeras canciones, aún había gente que no había conseguido entrar al recinto.

Las calles cortadas desde por la tarde, algo que parece que no fue informado a la Universidad de Chile, hicieron que la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas tuvieran que anular sus actividades. Después, comenzaron a formarse colas de espectadores kilométricas, que bloquearon las calles aledañas, a la hora de entrar.

Los revisores de entradas intentaron repartir al público que hacía fila a las afueras del recinto, revisando el lugar que les correspondía a cada uno, pero los medios informaron de que la distribución que tenían los tickets correspondían al Estadio Nacional. Inicialmente, se iba a realizar en este teatro, pero las reparaciones y las diferencias entre la administración y la productora del evento, DG Medios, hizo que se cambiara al Club Hípico.

El aluvión de espectadores fue tal que se llegó incluso a derribar un portón. Algunos incluso aseguraron que entraron sin que les revisaran sus boletos y, en un momento dado, un grupo intentó entrar a la fuerza. En ese momento, tuvieron que acudir los agentes del Control de Orden Público de Carabineros de Chile para impedirlo, utilizando gas pimienta como elementos disuasorios.

Finalmente, el Club Hípico se quedó pequeño para todas las entradas vendidas y, según se vio en las redes sociales, esto provocó que hubiera espectadores que tuvieran que subirse a camiones, aseos públicos y vallas para poder ver el concierto.

A la salida, volvieron las colas kilométricas, pues los espectadores aseguraron que tuvieron que dar varias vueltas para poder salir del recinto, tiempo en el que estuvieron paseando sobre barro.

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