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Imagen de un tranvía. (ARCHIVO) AGENCIAS

El concejal de Hacienda y presidente del consejo de administración de EMTUSA, Santiago Martínez Argüelles, presentó este miércoles un estudio sobre implantación del tranvía en Gijón. El estudio, elaborado por la empresa especialista en desarrollo sostenible EPYPSA, plantea la creación de dos líneas, a través de la avenida de El Llano y de la avenida Constitución.

Según declaró Martínez Argüelles en rueda de prensa, inicialmente se valoró cinco líneas posibles en diferentes trayectos de la ciudad, pero tres tuvieron que ser descartadas por "razones operativas". Las dos líneas viables comunicarían la futura estación intermodal con Roces.

La inversión de este proyecto sería de 214 millones de euros en el caso de que se llevaran a cabo las dos líneas. La implantación de la línea que pasa por el El Llano costaría 112 millones de euros. El concejal de Hacienda manifestó que haría falta "conseguir socios financieros" para lograr la puesta en marcha del tranvía en Gijón. "No estamos en una condición adecuada para abonarlo en solitario", afirmó el edil.

Sin embargo, Martínez Argüelles declaró que el Ayuntamiento apuesta por el transporte público, "lo menos contaminante". Lo mismo opina el coordinador de IU y concejal, Jesús Montes, que insistió que el tranvía es el "transporte ecológico y silencioso por excelencia", a pesar de que "no es el mejor momento desde el punto de vista económico", afirmó Montes.

El estudio "riguroso y serio" incluye las pautas de movilidad de los ciudadanos de Gijón. El concejal afirmó que la implantación del tranvía incrementaría en un 2% el uso del transporte público. Actualmente, sólo un 15% de los que se desplazan en transporte, utilizan el público o colectivo. La mayor parte, el 85%, se mueven a través del transporte privado.

El edil señaló también el alto grado de movilidad que tiene el peatón en la ciudad. "Más del 60% de los desplazamientos se realizan a pie", que significa, según Martínez Argüelles, diez puntos por encima de la media nacional.

El estudio se hizo a través de 2.500 encuestados vía telefónica; otros 4.700 usuarios de autobús, entrevistados en el propio transporte público sobre sus pautas de movilidad; y otras 540 encuestas, para conocer las circunstancias en los que los usuarios cambiarían el transporte privado por el colectivo.