Tras la estela de Safo, inventora del amor, la primera poeta

  • Lectores, autores y editoriales todavía se dejan seducir por sus versos casi tres milenios después de su nacimiento.
Fresco de Pompeya de autoría desconocida.
Fresco de Pompeya de autoría desconocida.
MUSEO ARQUEOLÓGICO DE NÁPOLES

"Te aseguro que alguien se acordará de nosotras", escribió Safo de Mitilene (siglo VII a. C.). Su verso actúa como un hechizo, pues 2.600 años después no hemos dejado de leer sus poemas. Incluso si estos han llegado hasta nuestros días fragmentados y sembrados de incógnitas. Su poesía tuvo gran éxito en la antigüedad, al parecer, compilada en nueve libros en la biblioteca de Alejandría, de los cuales, por citas tardías y papiros, conocemos un total de 650 versos.

Era celebrada por Platón como "la décima musa" y otros historiadores o filósofos como Heródoto (siglo V a. C.) o Aristóteles (siglo IV a. C.) también dejaron testimonio de ello en sus escritos. Los latinos Catulo, Horacio y Ovidio (siglo I a. C.) se inspiraron en su obra, lo que seguramente terminó de consagrar a Safo como voz destacada dentro del canon lírico.

La llamada estrofa sáfica -invención atribuida a la poeta griega- ha sido cultivada y reinterpretada por famosos literatos a lo largo de los siglos. En España, Garcilaso De la Vega, Gustavo Adolfo Bécquer o Miguel de Unamuno son ejemplos de ello. Asimismo, escritoras románticas de nuestro país como Gertrudis Gómez de Avellaneda, Carolina Coronado o María Rosa Gálvez, entre otras, se inspiran en su obra o la recrean. También autoras como Virginia Woolf, Marguerite Yourcenar o Hilda Doolite se vieron seducidas por sus versos. Influencia que, como se ve, no conoce barreras.

Más conocida como Safo de Lesbos, es una de las pocas voces femeninas de la Antigua Grecia que llega hasta nuestros días. Sin embargo, poco se sabe de su vida. Probablemente perteneció a la aristocracia, tuvo un marido y una hija y fue profesora de poesía en una escuela fundada por ella misma y conocida como Casa de las servidoras de las Musas. Allí, la poeta y las jóvenes nobles de Lesbos -con quienes se cree mantenía relaciones sentimentales y físicas-, practicaban el culto a Afrodita, diosa griega de la belleza, la sensualidad y el amor.

La pasión amorosa es tema central de su poética. Escribió sobre su deseo tanto por mujeres como por hombres, lo que hace de ella uno de los símbolos más antiguos de la sexualidad fluida. Pero, tal y como señala Anne Carson en Eros dulce y Amargo (Lumen, 2020), "Eros es carencia, su activación precisa tres componentes estructurales: amante, amado y lo que media entre ellos". Espacio o vacío, según Carson, que "parecía a Safo una experiencia de placer y dolor al mismo tiempo". Los celos, la nostalgia o el dolor físico ante la falta del cuerpo deseado eran la otra cara del amor, oculta tras el placer y la alegría.

Safo es "amada o malquerida, amante activa o relegada, confidente"

Unos sentimientos encontrados que la propia lírica de Lesbos despierta. Cuenta la poeta y traductora Aurora Luque en Poemas y testimonios (Acantilado, 2020) que Safo "es amada o malquerida, amante activa o relegada, confidente entre amigas, consejera o crítica irritada de deslealtades y abandonos".

Asimismo, Luque edita y traduce Grecorromanas. Lírica superviviente de la Antigüedad clásica (Austral, 2020), antología de poetas olvidadas griegas y latinas a lo largo de once siglos -del VII a. C. al IV d. C.- con "una fuerte autoconciencia de escribir dentro del cauce de una tradición poética femenina" y sabedoras de su conexión con "una línea genealógica que inaugura Safo en el siglo VII a. C.".

En el siglo XXI, Safo sigue siendo símbolo de las voces femeninas que quedaron ocultas tras el silencio. También ejemplo de la expresión libre del deseo. Hasta muchos siglos después, "ninguna mujer -apunta Aurora Luque- volvió a escribir sobre sí misma, su sexualidad y su entorno con tanta franqueza y con tal eficacia poética". Es difícil, conociendo el valor y la trascendencia de su obra, no recordarla.

'Heroidas'. Ovidio. Editorial Catedral. Cuenta la leyenda que Safo murió al lanzarse al mar desde la roca Léucade. ¿Los motivos? El bello Faón, de quien la poeta se enamora en los últimos años de su vida, la rechaza. En Heroidas o Cartas de las heroínas, (20-15 a. C.) Ovidio pone voz a personajes femeninos históricos, mitológicos o literarios, como Penélope, Ariadna o la propia Safo. En el caso de la lírica de Lesbos, el poeta romano recrea el intento por parte de Safo de conseguir el interés de su amado, inmune ante sus ruegos. Las ilustraciones las firma Paula Bonet y Marta Sanz, el prólogo.

'Persiguiendo a Safo'. Laura Monrós Gaspar. JPM Ediciones. Antología bilingüe con textos de escritoras victorianas sobre la mitología grecolatina. Poesía, teatro, narrativa o prensa de una época -el siglo XIX- en la que era difícil el acceso femenino a la formación reglada y solo unas pocas privilegiadas, a través de los hombres de sus familias, tuvieron acceso a los clásicos. "Un modelo femenino recurrente en la pluma de la mujer victoriana -explica Monrós en su introducción- es sin duda la figura de Safo. Caroline Sheridan Norton, Christina Rossetti o Katherine Bradley y Edith Cooper son algunas de ellas.

'Si no, el invierno'. Anne Carson. Editorial Vaso Roto. "Inmortal Afrodita de mente centelleante" es el primer verso del único poema completo que llega hasta nuestro días. Con él, la también poeta Anne Carson, Premio Princesa de Asturias de las Letras 2020, abre Si no, el invierno. Fragmentos de Safo. Le siguen pasajes cortos y largos, así como otros citados por autores antiguos y finaliza con palabras sueltas rescatados de los papiros. Una edición generosa que dedica páginas enteras a versos sueltos de tan solo dos palabras. "Cariño mío" es tan solo un ejemplo.

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