Paco Rabanne vuelve a sus orígenes en su colección Primavera-Verano 2022 y crea una fantasía de color y dinamismo

Colección primavera-verano 2022 de Paco Rabanne.
Colección primavera-verano 2022 de Paco Rabanne.
Paco Rabanne/YOUTUBE

Paco Rabanne presentó ayer su nueva colección Primavera-Verano 2022 en la majestuosa instalación de op-art Hexa Grace de Victor Vasarely en la azotea del Auditorium Rainier III en Mónaco, un emplazamiento de ensueño frente a la costa, donde Julien Dossena volvió a los orígenes de la marca aportando su visión más fresca y novedosa. 

Bajo el calor abrasador del sol mediterráneo, el diseñador sacó a la luz su "colección de liberación" con toques futuristas sin olvidarse de la esencia de Paco Rabanne, apostando por los colores vibrantes y en la sensorialidad de las prendas.

"Estaba pensando no solo en los efectos ópticos, sino también en las sensaciones sinestésicas del verano: el sonido de las olas en la orilla, la luz del sol calentando la piel, el reflejo de la luz en el agua... Y quería traducir estos estímulos de manera inmediata, inmersiva y sensual", explica Dossena.

El diseñador funde sus inicios como estudiante de moda en La Cambre en Bruselas con la esencia de Paco Rabanne de los 70, dando como resultado una colección llena de referencias donde no faltan los estampados geométricos, los flecos y las siluetas rectas.

Sin embargo, de forma muy inteligente, Dossena demuestra su habilidad para el diseño llevando la ropa hacia un lugar que nunca acaba siendo retro. Al orquestar sus colecciones, hace genialidades como envolver cadenas en los escotes y alrededor de las caderas o agrega ataduras asimétricas de flecos o nudos para revelar la piel de una manera que nunca sucedió en décadas pasadas.

Para la temporada de primavera-verano del 2022, traslada "el lenguaje geométrico de Vasarely y Rabanne sin modificaciones, a jacquards, estampados y tejidos, y su ubicación en el cuerpo agrega un impacto dimensional a las ilusiones ópticas”, explican desde la marca.

De esta manera los pañuelos en la cabeza volverán a cobrar una gran relevancia, así como la estética más hippie entrelazada con la corriente psicológica de la Gestalt adaptadas a los ritmos y tendencias actuales.

El desfile estuvo protagonizado por “piezas dinámicas y relucientes diseñadas como declaraciones generales. Los materiales y patrones se combinan, maximizando el impacto y minimizando la excentricidad. Las siluetas alargadas resaltan el cuerpo con naturalidad: vestidos, chalecos largos, túnicas, blusas y faldas fruncidas se combinan con pantalones harén, pantalones acampanados u holgados”, describían en el comunicado de Paco Rabanne.

La textura es una de las partes fundamentales en la colección, decantándose por el punto, la seda y por supuesto las lentejuelas, destacando las piezas XXL en color dorado.

“Descoloridos, los lunares estilo Vasarely aparecen en la tela vaquera tratada con láser; estas piezas se realzan aún más con ojales de metal concéntricos. Los estampados detallados de pensamientos y las formas geométricas que parecen quemados por el sol son rítmicos en sus arreglos, mientras que un estampado de girasol de los años 70 y un monograma vagamente vintage se superponen para un look moderno. El lúrex, en un jacquard más pesado y en un terciopelo fluido, se contrarresta con macramé natural con incrustaciones de perlas plateadas”, detallan.

No podemos olvidar los accesorios, donde pronostican la supremacía de los bucket hats, los gorros estampados, los zuecos y las sandalias de gladiador anudadas hasta las rodillas. 

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