El "Festival de Cans", que no Cannes, se ha convertido en los últimos años en una cita ineludible del audiovisual gallego. La pequeña localidad pontevedresa de Cans es el paraíso del agro-glamour cinematográfico.

El festival empezó hace seis años casi como una broma, pero se ha convertido en un festival de referencia, que coincide con las mismas fechas que el de Francia.

En este Festival las limusinas se cambian por chimpi-buses, el transporte oficial. Las cuadras, cobertizos y garajes se convierten en salas de exhibición de los cortometrajes participantes.