Mercado de San Miguel
Algunos de los puestos del nuevo mercado. JORGE PARÍS

Cuando el próximo 13 de mayo reabra sus puertas el Mercado de San Miguel (justo 93 años después de hacerlo por primera vez en los aledaños de la Plaza Mayor), pocos sabrán que el suelo que pisan es el mismo que vio bautizar al madrileño dramaturgo Lope de Vega allá por el año 1562.

El que fuera iglesia parroquial y mercado al aire libre hace siglos, es hoy un renovado espacio gastronómico que promete encandilar a cuantos se acerquen a disfrutar de sus instalaciones en el castizo barrio de Palacio, en la plaza de San Miguel.

El Mercado acoge también una librería, una cafetería, una cervercería y un centro cultural culinario

Allí, junto a los 33 puestos tradicionales de alimentación, los vecinos y curiosos podrán disfrutar de librería, cafetería, cervecería y un novedoso centro cultural culinario donde se apostará por la gastronomía de la tierra coincidiendo con eventos culturales de la ciudad (San Isidro, Pasarela Cibeles... etc.).

De momento, los obreros trabajaban este lunes a pleno rendimiento para que el nuevo mercado esté listo el día de su inauguración. Y a la cita no faltarán tampoco José Bonales y Joaquín Nieves, el pescadero y el frutero que se negaron a vender sus puestos a los actuales propietarios (el mercado es privado) y que ahora, tras dos años y medio de obras y seis millones de inversión, los recuperarán exactamente donde estaban. Eso sí, remozados y más lustrosos.

Pan en horno de leña

La renovada galería ha cuidado hasta el más mínimo detalle. "Es un mercado de siempre pero adecuado al siglo XXI, con productos de máxima calidad que se comprarán a granel o al peso. Como se ha hecho siempre", explicaron a 20 minutos fuentes del Mercado de San Miguel.

Es un mercado
de siempre pero adecuado al siglo XXI

Y la cosa promete, a tenor del mimo con el que se han diseñado las diferentes estancias. Salazones, aves y caza, especies, chocolates, comidas del mundo, carnes, ostras... Ningún despacho es igual a otro en lo que ha forma y materiales se refiere. Ni siquiera el horno de leña que, en la planta baja y con acceso directo a la calle, proveerá a diario al barrio de pan y bollos recién hechos.

Y la novedad va todavía más allá, ya que San Miguel ampliará su horario para que nadie pueda excusarse de hacer la compra. El horario comercial será de diez de la mañana a diez de la noche, pero permanecerá abierto hasta la 1.30 de la madrugada para atender el tapeo de los noctámbulos que a esas horas salgan del cine o del teatro.