Niños con la sensibilidad a flor de piel, cómo son y cómo podemos ayudarles

  • Un 20% de los niños tiene una alta sensibilidad, que les hace ser más reflexivos, tímidos y empáticos, pero también más sensibles al estrés o a la ansiedad. 
  • Respetar su espacio, potenciar su creatividad o enseñarles a relajarse son algunas formas de ayudarles. 
Los niños con alta sensibilidad suelen ser muy reflexivos
Los niños con alta sensibilidad suelen ser muy reflexivos
Benjamin Sz-J. / Pixabay

La alta sensibilidad es un rasgo que caracteriza a entre el 15 y el 20% de la población. Las personas que tienen esta característica son conocidas como PAS (personas de alta sensibilidad) y no tienen un trastorno o una enfermedad, sino unos rasgos que los hacen distintos y especiales a la mayoría de la población. Según APASE, la Asociación de Personas con Alta Sensibilidad de España se trata de un rasgo con el que se nace y que es hereditario, por lo que es normal en varias personas de la misma familia y tiene lugar porque el sistema neuro-sensorial está más desarrollado y recibe mucha más información sensorial que la media.

Este rasgo suele hacer dotar a las PAS de grandes capacidades, como una gran empatía o profundidad de pensamiento, pero también las hace más vulnerables a situaciones de estrés o a padecer ansiedad e incluso bullying, pues a menudo les cuesta encajar. Detectarlo en la infancia es, por tanto, muy importante, tanto para aprender a entenderlos y sacar el máximo potencial a sus capacidades como para poder ayudarles en situaciones complicadas.

¿Cómo son los niños con alta sensibilidad o NAS?

La psicóloga norteamericana Dra. Elaine Aron fue quien, en 1995, definió por primera vez a las personas con alta sensibilidad. Según esta investigadora, hay cuatro rasgos principales que las definen:

Profundidad de procesamiento. Suelen procesar toda la información recibida de una manera intensa y profunda. Esto les lleva a ser muy reflexivos y dar vueltas a un mismo asunto para entenderlo mejor.

Gran sensibilidad sensorial. Puesto que su sistema neuro-sensorial es más sensible, pueden darse cuenta de detalles que pasan desapercibidos para la mayoría. Estas sensaciones pueden ser olores, luces, sabores, texturas....

Gran emocionalidad y empatía. Las PAS sienten las emociones de una manera muy intensa (ya sea la felicidad, la tristeza, la rabia…), lo que les dota también de una gran empatía y ser muy sensible antes las injusticias.

Sobre estimulación o saturación. Al sentir de una manera más intensa, el exceso de estímulos les satura con más facilidad.

En los niños con alta sensibilidad (NAS), estas características dan lugar a determinados rasgos o comportamientos. Estos son algunos de los más comunes, y que pueden hacernos sospechar que estamos ante un NAS.

•Suelen ser niños tímidos e introspectivos, aunque no suelen tener dificultades para hace amigos.

•Son niños muy reflexivos que se suelen hacer preguntas muy maduras para su edad.

•Les molestan las luces brillantes, los olores fuertes o los ruidos.

•Son creativos y se sienten atraídos por las artes.

•Son muy empáticos y suelen llevarse bien con los animales.

•Les gusta la naturaleza.

•Son persistentes, perfeccionistas y se frustran con facilidad.

•Tienden a la sobreexcitación, sobre todo cuando algo no les sale bien.

•Suelen quejarse a algunos tejidos, etiquetas… debido a la hipersensibilidad de la piel.

•Todo lo que les ocurre afecta a su estado emocional más de lo que cabría esperar.

•Es habitual entre niños de altas capacidades. Alrededor del 90% de los niños con altas capacidades son además NAS.

Estos son solo algunos de los rasgos, pues para averiguar si tenemos un NAS en casa podemos hacer varios tests. Entre ellos, el de PAS España.

¿Cómo tratar a un niño con alta sensibilidad?

Los rasgos que presenta un niño con alta sensibilidad, especialmente si el entorno no es consciente de que lo es, puede provocar en los comportamientos que a veces se confunden con trastornos como el TDAH o el Trastorno Negativista Desafiante. Por eso, ante la sospecha de que estamos ante un NAS, lo más recomendable es confirmarlo con un profesional experto en el tema. Además, hay algunas cosas que podemos hacer en nuestro día a día con él para hacerle la vida más fácil.

•Aceptarlo y comprenderlo. Si el niño tiene edad suficiente, deberemos hablar de él abiertamente de lo que le pasa, de cuáles son sus emociones, sus sentimientos… Además, deberemos ponernos en su lugar siempre. Por ejemplo, deberemos evitar frases como ‘no es para tanto’, ‘estás exagerando’, etc.

•Paciencia. Sobre todo, en caso de las rabietas, más habituales en los NAS debido a que se saturan con más facilidad. En estas circunstancias, perder los nervios es fácil, pero es muy importante mantener la calma y ponerse en su lugar.

•Mucho contacto físico. Al igual que ocurre con los bebés, los NAS necesitan mucho contacto físico, sobre todo para tranquilizarse, calmarse y sentirse seguros.

•Potencia sus cualidades e intereses. Los niños con alta sensibilidad suelen ser imaginativos, creativos… Así que, si les gusta dibujar, hacer manualidades, contar historias, leer… Lo mejor es dejar que den rienda suelta a estos intereses.

•Reconoce las cosas que le molestan o sobrexcitan y evítalas. Una luz fuerte, el ruido, sitios con mucha gente, olores, la etiqueta de un pantalón…

•Cuida su sueño. Son especialmente sensibles a la falta de sueño, así que deberemos asegurarnos de que duermen los suficiente.

•Enséñale a relajarse. Practicar en casa actividades como el yoga o la meditación, aunque sea unos minutos, el ayudarán calmarse y manejar mejor sus emociones.

•Respeta su soledad. Hay momentos en los que los NAS necesitan estar solos, no salir de casa… respétalo.

•No lo cargues de actividades. A no ser que sea algo que le apasione y que él haya pedido, es mejor no saturarlo con extraescolares, pues su tolerancia al estrés es muy baja.

Si en algún momento, el niño está demasiado estresado, triste, ansioso o irritable, no dudes en pedir ayuda a un profesional experto.

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