"De mi pasado voy a rescatar sólo a mi hija"

  • Quince reclusas de la cárcel de Alcalá-Meco saldrán en junio con un diploma de camareras bajo el brazo.
  • Es la oportunidad para que estas mujeres empiecen de cero.
  • CONSULTA AQUÍ MÁS NOTICIAS DE MADRID.
De izquierda a derecha, María Elena, Mª Magdalena, Mª Nely, Gema y Susana, este jueves, con sus diplomas.
De izquierda a derecha, María Elena, Mª Magdalena, Mª Nely, Gema y Susana, este jueves, con sus diplomas.
J. PARÍS

Gema (29 años) "presentía" que aquel viaje a Santo Domingo (el primero) no iba a salir bien. Y no salió. Volvía cargada con más de tres kilos de droga y lleva cinco años en prisión pagando por su delito. "Tenía que dar de comer a mi hija, pero cometí un error". Lo sabe y está dispuesta a no dejar pasar la segunda oportunidad.

Han llegado siempre con una sonrisa y ni una mala cara

Como ella, otras 14 reclusas de la penitenciaría de Alcalá-Meco dieron este jueves un paso decisivo hacia la reinserción social. Tras dos meses y 300 horas de formación en un centro ocupacional de Alcalá de Henares, todas recibieron el diploma que les acredita para poder trabajar como camareras en cuanto abandonen la cárcel. Algo que se hará realidad el próximo mes de junio, cuando consigan el tercer grado.

Las becas de La Caixa han obrado maravillas en estas mujeres que, según su profesora Reyes Gómez (una educadora con más de 12 años de experiencia), "han llegado siempre con una sonrisa y ni una mala cara. Nos han dado una lección de humanidad", explica entre lágrimas.

40 euros de una tienda de 'chuches'

"Sus chicas", como ella las llama, viven en reclusión, pero no aisladas del mundo. "Sé que el trabajo está mal, mi hermano es peluquero, tiene la tutela de mis dos hijos y me lo dice. Pero por qué no vamos a tener una oportunidad", se pregunta Belén (madre de una niña de 9 años y de un chaval de 11), que cumple condena por robo. "No teníamos para comer y me llevé 40 euros de una tienda de chucherías", cuenta. Como había superado su adicción a las drogas, su abogada -asegura ella- no lo usó de atenuante, y le cayeron tres años.

Miedo al rechazo

"No era la primera vez" que María Elena (colombiana de 36 años y nieta de granadina) hacía de mulera. Tentar la suerte es lo que tiene, y lleva más de cuatro años en prisión por intentarlo.

Cuando en junio ponga un pie en la calle estará esperándola Carolina: su hija sordomuda de 19 años. "Ella es lo único que quiero rescatar de mi pasado", aunque sabe que el estigma de la cárcel no dejará de acompañarla: "El rechazo está ahí y te sientes insegura".

Jamás llegó a cobrar su último trabajo, pero la cuantía de la beca le ha permitido "alquilar un piso" para cuando salga, que mantendrá con su trabajo: "Lo mío es borrón y cuenta nueva".

Mostrar comentarios

Códigos Descuento