Carla Bruni
Carla Bruni durante la cena el Palacio REUTERS

La primera dama francesa causa furor allá por donde va.  Y su última visita a México no fue una excepción.

Mientras su marido, Nicolás Sarkozy, departía con el presidente Felipe Calderón aspectos sobre cooperación militar y la lucha contra el crimen organizado, Carla Bruni cautivaba a los fotógrafos de la capital con su elegancia y su variado guardarropa.

La prensa mexicana destaca su "figura espigada" y su "andar pausado"
Así, mientras en las pirámides de Teotihuacán lucía su aspecto más informal, con pantalones oscuros y camisa blanca, para visitar el monumento erigido en honor de los niños héroes situado en México D.F. escogió un conjunto rosado de falda y chaqueta de manga corta y un apretado cinturón para marcar su cintura.

También de rosa, pero con un sencillo vestido fruncido bajo el pecho, y con sus habituales manoletinas de tacón plano, se dejó retratar en el Liceo franco-mexicano, con la melena suelta y su sonrisa y saber estar ante las cámaras.

Por la noche cuando la esposa de Sarkozy sacó a relucir todas sus armas y deslumbró con un vestido negro de tirantes anchos y una cuidadosamente peinada melena con raya al lado y ligeramente cardada que hizo que la esposa de Calderón, Margarita Zavala, le dirigiera alguna que otra mirada de reojo

Sarkozy y Bruni llevaban desde el viernes en el país, alojados en un exclusivo resort entre los estados de Jalisco y Colima, en el Pacífico.

Desde entonces, la prensa nacional se ha dedicado a estudiar el comportamiento de la pareja. El Universal habla de la "intensa seducción de la belleza del poder y el poder de la belleza"  y de su "indiscreto encanto", y El Milenio habla sin tapujos sobre la impresión que la señora de Sarkozy, su "espigada figura" y su "caminar pausado" causa entre los presentes.