La crisis ha provocado que florezca la generosidad de los zaragozanos hacia los más desfavorecidos, y aún así no llegan para solucionar todos los problemas. Sólo Cáritas Diocesana, la principal entidad de ayuda social de la capital aragonesa, está recibiendo un 72% más de donaciones de particulares e incluso ha registrado un notable aumento de voluntarios (se presentan treinta al mes).

Y sin embargo, no dan abasto para atender al creciente número de familias que acuden cada semana en busca de ayudas. Sus necesidades, según confirman los responsables de Cáritas, han aumentado un 46,6% en un año y cada vez son más graves.

El año pasado, Cáritas atendió a 2.200 familias, 700 más que en 2007. Sobre todo, les proporciona ayudas de emergencia para comprar comida o pagar el alquiler.

Cáritas destaca que cada vez hay más generosidad entre las familias menos pudientse
«La gente es sensible al hecho de que hay muchas necesidades y eso nos ayuda a afrontar problemas muy graves, pero hace falta que la Administración se implique más. No podemos dormimos en los laureles» subraya el director de Cáritas Diocesana de Zaragoza, Carlos Sauras.

Incluso el Banco de Alimentos, que atiende las necesidades de más de trescientos centros en todo Aragón, no da abasto. «Faltan alimentos y no podemos dar tanto como es necesario», aseguran Ana Cendoya y María

José de Pedro, voluntarias de la entidad. Los colaboradores de esta organización recogieron 650 kilos de víveres, un 50% más que en otras iniciativas, en una campaña que duró tan sólo día y medio en un supermercado en el barrio de Delicias.

«Es increíble ver cómo gente muy humilde, que lo está pasando realmente mal, es generosa y dona lo que puede. Se te encoge el corazón» subraya Ana Cendoya.

Hay familias que lo están pasando «muy mal» pero son generosas. «Este trabajo es muy gratificante y no nos tomamos vacaciones porque las necesidades son enormes, aunque las empresas y las cajas de ahorro nos ayudan», señala la voluntaria María José de Pedro.

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