La familia de una octogenaria belga se vio obligada a celebrar su entierro sin el cadáver de la mujer, que fue incinerado unos días antes al ser confundido con otro difunto.

La mujer falleció el sábado pasado y el entierro estaba previsto para ayer viernes, pero los operarios del hospital Erasmus de Anderlecht (afueras de Bruselas) se dieron cuenta el jueves de que el cuerpo había desaparecido de la cámara frigorífica.

El hospital ha abierto una investigación, según la agencia Belga, pero los primeros indicios apuntan a que el cadáver fue incinerado el martes pasado al ser confundido con otro.

Al ser informados de la situación el jueves, sólo unas horas antes del entierro, los familiares de la mujer decidieron seguir adelante con la ceremonia aunque sin la difunta. La mayoría del centenar de allegados que se desplazó al cementerio para dar su último adiós a la mujer no se enteró hasta ese momento de lo que había sucedido.