Joaquim Torres
Joaquim Torres considera que sólo se debería trabajar tres horas al día (RAFA MOLINA) RAFA MOLINA

Tras 29 años sin probar la carne y después de viajar por 33 países, Joaquim Torres (60 años, nacido en Cataluña) no es ni será un alicantino al uso.

Cada mañana hace sus ejercicios en la playa, o en algún parque de Alicante, que mezclan "oración y meditación, siempre mirando al mar". Va a la Universidad, camina por la ciudad, da conferencias, que le dan algunos euros para mantenerse y visita a sus amigos.

Cada mañana ora y medita mirando al mar

Sobrevive con tres euros al día, que gasta en comprar algo de comida, pipas o, cuando camina hasta un lugar lejano, en el bus de vuelta.

En su dieta hay verduras, frutos secos, lácteos o huevos, y la elaboración es sencilla: "crudos, hervidos o al vapor, no creo en los fritos". Considera el tofu o las algas "una sofisticación innecesaria", y prefiere alimentos locales, ya que no le gusta que los transporten.

Lejos de los bares

No es amigo de bares y come cada día en un parque al sol, en plazas o iglesias. A veces en la Universidad, donde "todo el mundo es respetuoso y agradable", o en un restaurante vegetariano donde ya lo conocen, y le cambian sus libros por comida. En algunas cafeterías que frecuenta "llevo mi fiambrera y me la llenan de verdura hervida, por poco más de un euro".

Es voluntario de la Cruz Roja, de Acció Cultural y de una asociación de trueque

Vive en un barrio obrero y con vegetación porque le gusta, aunque no el "incivismo" de sus vecinos, pues ama el silencio. Prefiere vivir solo en su casa, aunque ha compartido piso "con gente sin recursos, a los que cobraba un alquiler simbólico de 24 euros al mes, pues no creo en la propiedad privada", dice.

Es voluntario de la Cruz Roja, de Acció Cultural y de una asociación de trueque, donde, por ejemplo, le cortan el pelo a cambio de que él haga traducciones.

Por convicción, siempre habla en catalán, incluso a extranjeros. «Los que peor reaccionan son los latinoamericanos; los alicantinos muestran indiferencia. Creen que es una lengua de segunda».

Economista poco común

A pesar de su forma de vida, Joaquim Torres es economista (con máster en Canadá incluido), y ha escrito varios libros de viaje, que le dan algo de dinero. Habla siete idiomas (francés, inglés, portugués, italiano, sueco, castellano y catalán) y ha trabajado en once países. No está de acuerdo con el sistema, cree que los transportes deberían desaparecer y que sólo habría que trabajar "tres horas al día y combinar lo físico con lo intelectual".