Los italianos prefirieron seguir anoche por televisión las lágrimas de los concursantes del programa Gran Hermano que los especiales dedicados a la muerte de Eluana Englaro, que falleció cuatro días después de que se le retirase la alimentación artificial y tras 17 años en estado vegetativo.

El Gran Hermano, que se emite en Canale5 (el equivalente al Telecinco español), una de las televisiones del grupo Mediaset, propiedad del primer ministro, Silvio Berlusconi, fueel programa más visto ayer con una audiencia media de 8 millones de telespectadores.

La novena edición del Grande Fratello consiguió una audiencia del 34,2% y llegar a los 1o millones de espectadores.
Mientras que los espectadores de los especiales informativos dedicados a la muerte de Eluana Englaro y al debate político, ético y religioso que suscitado el caso y que se emitieron en la televisión
Rete4 y en el canal público RAI1 sumaron los 5,6 millones.  El histórico programa de debate de RAI1 Porta a Porta, que cambió el tema previsto para dedicarse en directo al caso, consiguió una audiencia media de 4,3 millones de espectadores.

La novena edición del Grande Fratello (Gran Hermano) consiguió una audiencia del 34,2% y llegó a registrar en los momentos "claves", como la expulsión de uno de los concursantes, hasta 10 millones de espectadores.
Berlusconi, que había intentado promulgar una ley para evitar la muerte de Eluana, no quiso cambiar la programación.

La decisión de respetar la emisión del Gran Hermano provocó la dimisión de Enrico Mentana, responsable editorial de Mediaset y presentador de Matrix, uno de los programas estrellas de Canale5, y que había propuesto realizar un especial sobre el caso. El grupo Mediaset aceptó hoy la dimisión de Mentana, quien recibió la solidaridad del comité de redacción de los servicios informativos de Canale5.

"Mientras que RAI1 cambiaba su programación para dedicar un especial a Eluana Englaro, en las pantallas de Canale5 sólo se versaban las lágrimas de Federica, una de las concursante del Gran Hermano. Una imagen vergonzosa para una gran televisión como esta", explicó en una nota el comité de redacción.

Berlusconi, que había intentado promulgar una ley para evitar la muerte de la joven en estado vegetativo, se negó a cambiar la programación de su cadena para honrar la memoria de la joven, y mantuvo la emisión del concurso.