Ácido hialurónico, vitamina C, péptidos, retinol... Qué es lo que estos activos antiedad hacen por tu piel

  • La vitamina C, el retinol, el ácido hialurónico, los péptidos  y los alfa hidroxiácidos son activos cuya eficacia para combatir los signos del envejecimiento de la piel está demostrado.
Las crema antiarrugas no frena el envejecimiento, pero hay algunos activos que ayudan a retardarlo y a que sus efectos se noten menos.
Las crema antiarrugas no frena el envejecimiento, pero hay algunos activos que ayudan a retardarlo y a que sus efectos se noten menos.
andreas160578 / Pixabay

Un producto cosmético puede estar compuesto por fórmulas muy complejas formadas incluso por decenas de sustancias y activos, ya sean naturales o sintéticos. Las fórmulas antiedad están entre las más demandadas, y a lo largo de los años, se han ido sumando activos para conseguir productos cada vez mas eficaces. De entre ellos, hay cinco que destacan por su probada eficacia para retrasar el envejecimiento y suavizar las arrugas. La experta en dermofarmacia Rocío Escalante, de Arbosana Farmacia, nos cuenta cuáles son esos activos, qué hacen en nuestra piel y por qué funcionan.

La vitamina C

La vitamina C es un poderoso antioxidante, presente sobre todo en frutas y verduras, especialmente en los cítricos. Aplicado en la piel tiene varias funciones, pues “protege de la oxidación que provocan los radicales libres (rayos UV, estrés, contaminación, etc.) y tiene propiedades antiinflamatorias y protectoras frente a los daños que provocan los UV”. Esa popular vitamina también ayuda a la síntesis del colágeno, una proteína que vamos perdiendo con la edad y que es “fundamental para la elasticidad de la piel y combatir la flacidez”. Además, “hay estudios que afirman que la vitamina C ayuda a reducir manchas como el melasma”, es decir, que tiene acción despigmentante. Aunque se puede usar a cualquier hora del día, se recomienda usarlo en fórmulas de día y en forma de vitamina C pura (ácido L-ascórbico), que es la más eficaz. Al ser tan pura, puede “ser irritante en pieles sensibles, con rosácea…”. En estos casos, aunque es menos eficaz, se recomienda la estabilizada, en la que se usan otros derivados del acorbato, ascorbil fosfato, etc, que se toleran mejor. No hacer falta esperar a tener una piel madura para usar fórmula con vitamina C, ya que se recomienda “en pieles más jóvenes para prevenir y en pieles maduras para tratar”.

Retinol

El retinol es uno de los activos sobre el que hay más estudios, por lo que su eficacia está más que demostrada. Funciona reduciendo arrugas y líneas de expresión, unificando el tono de la piel, combatiendo la pérdida de firmeza e incluso minimizando los poros. Tambien tiene una acción “despigmentante, favorece la síntesis del colágeno y es antioxidante, por lo que protege de los daños de los radicales libres. Su ‘secreto’ es que “actúa como un peeling, favoreciendo la renovación celular, y por ello se aconseja usar de forma progresiva -2-3 veces a la semana-, por la noche y viendo la tolerancia que tiene cada piel”. Y es que, al desaparecer la capa superficial de la piel, que es sustituida por una nueva, puede provocar irritación. Un tratamiento con retinoides tiene que ir acompañado de mucha hidratación y protección solar. Además, no está recomendado en el embarazo y la lactancia.

Alfa hidroxiácidos

Los alfa hidroxiácidos engloban a diversos ácidos: glicólico, cítrico, láctico, mandélico… y su función es parecida a la del retinol, pues “realizan una suave actividad exfoliante” que ayuda a mejorar el aspecto y la textura de la piel, reduce las arrugas, despigmenta y evita la deshidratación, pues actúan como barrera, disminuyendo la pérdida de agua de la piel. Están indicados para combatir varios tipos de problemas, desde “las arrugas y las líneas de expresión, hasta las manchas como el lentigo solar y el melasma”.

Aunque hay que tener cuidado con el sol cuando se utiliza un tratamiento con estos compuestos, es un activo muy bien tolerado en general y “se pueden usar en todas las pieles, salvo en las sensibles reactivas”. También son aptas para pieles con acné y las marcas que deja.

Ácido hialurónico

Es uno de los componentes estrella y está triunfando mucho en los últimos años, tanto como activos en cremas y sérums como en tratamientos de medicina estética para rellenar e hidratar en profundidad. Es un ingrediente sin problemas de tolerancia en ningún tipo de piel porque se encuentra de manera natural en nuestro organismo, “pero a medida que envejecemos, disminuye su síntesis, junto con la firmeza, dando lugar a la flacidez y arrugas en la piel”. Este déficit podemos compensarlo de alguna manera incorporando productos con este activo, “que destaca por su función humectante e hidratante, al ser capaz de retener hasta mil veces su peso en agua. El ácido hialurónico ayuda a mantener la hidratación (algo que con la edad es más complicado), protege la barrera cutánea, al disminuir la pérdida de agua, y en consecuencia mejora las arrugas, la flacidez y la elasticidad”. Existen diversos tipos de ácido hialurónico: reticulado, hidrolizado, acetilado… Y en función de su peso, encontramos de bajo peso molecular o de alto peso molecular. Todo ello determina su mayor o menor eficacia.

Péptidos

Los péptidos -moléculas formadas por la unión de diferentes aminoácidos- intervienen en un gran número de procesos bioquímicos, transmiten información a las células, comunican a la epidermis con la dermis para que se regenere, favorecen la producción de colágeno, etc. Con la edad, estas funciones se ralentizan, lo que provoca que la piel “pierda densidad al haber menos colágeno y elastina”. Al introducir estos péptidos en los productos cosméticos, estas funciones se vuelven a acelerar, “los péptidos favorecen la síntesis del colágeno, reactivan los fibroblastos” y se consigue en la piel “un efecto redensificante y reestructurante que mejora las arrugas de expresión”. Estos péptidos, se suelen usar junto a otros activos como la vitamina C o factores de crecimiento y, al no tienen ninguna contraindicación, se pueden usar en todas las pieles.

Buscar uno o varios de estos activos en los productos antiedad es, sin duda, garantía de eficacia. Eso sí, siempre buscando el activo que más se adapte a las necesidades de cada piel, evitando factores externos que aceleren el envejecimiento -como el exceso de sol, una mala alimentación o el tabaco- y sin esperar milagros. Y es que, por mucho que queramos, el envejecimiento no se frena. Con un estilo de vida sano y los productos adecuados, lo sí podremos conseguir es que vaya más despacio y se noten menos los efectos del paso del tiempo. 

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