Los autobuses medirán la contaminación para decidir si se cortan las calles

  • Un prototipo lleva funcionando 5 meses en un vehículo que recorre las líneas C1, C2, 1 y 2.
  • En el futuro servirá para ordenar el tráfico y medir el ruido.
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El medidor de la contaminación en un autobús de Valladolid.
El medidor de la contaminación en un autobús de Valladolid.
PABLO ELÍAS

Los autobuses de Valladolid serán los primeros de Europa en medir la contaminación de la ciudad.

De hecho, hay un vehículo que, desde hace cinco meses, tiene instalados sensores que miden los niveles de óxido y dióxido de nitrógeno.Recorre las líneas que atraviesan toda la ciudad, como son la 1, 2, C1 y C2. De manera que se tienen datos de la calidad del aire

en muchas calles y a diferentes horarios.

Los sensores recogen la información y la envían directamente a un equipo instalado en la Concejalía de Medio Ambiente, donde se pueden ver a tiempo real.

«Y esto es sólo el principio, porque las aplicaciones pueden ser mucho más amplias. Se pueden añadir sensores de ozono, de CO2, de radiaciones electromagnéticas y hasta de ruido», aseguró el responsable del proyecto, Óscar Pérez, a 20 minutos.

El Ayuntamiento podrá utilizar esa información para reordenar el tráfico y desviar los coches al instante si una calle supera los niveles permitidos.

Es decir, Valladolid tiene en su flota de autobuses auténticos medidores móviles, mejores que las estaciones fijas, que sólo permiten medir la contaminación en un punto.

Los investigadores de la empresa GMV han invertido dos años y medio en el prototipo, «ha habido que hacer reajustes, para afinar los sensores teniendo en cuenta la velocidad, el ruido y otros factores», comentan.

El propio concejal de Medio Ambiente, Jesús Enríquez, asegura que «habrá que valorar los resultados de esta experiencia piloto para seguir mejorando la calidad del aire».

Situación de emergencia.

...Y además gestionan las crisis

El sistema permite también activar las emergencias ante un posible escape tóxico.

Si los sensores detectan un nivel peligroso o tóxico, como podría ser el accidente de una furgoneta con sustancias químicas (simulacro realizado ayer en Boecillo), se dispara una alerta en la Concejalía de MedioAmbiente que avisa a la Policía Municipal para cortar el tráfico y a los bomberos.

GMV dispone además de especialistas con trajes químicos y bacteriológicos y robots con medidores que permitirían acercarse hasta el foco sin riesgo para los vecinos, ni para los profesionales.

Todo esto forma parte de un programa europeo denominado Osiris, en el que diversas empresas e instituciones comparten la tecnología y sus experiencias.

Los franceses, italianos y alemanes han desarrollado con la misma tecnología diferentes aplicaciones ante incendios forestales, contaminantes de la calidad del agua o escapes industriales.

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