Al menos 47 personas murieron y otras 93 resultaron heridas en un atentado suicida contra un restaurante en la ciudad iraquí de Kirkuk, 250 kilómetros al noreste de Bagdad (Irak), según fuentes del Ministerio de Interior.

Un suicida que llevaba un cinturón de explosivos, lo detonó en el restaurante Abdala, situado en el norte de esa ciudad, donde conviven kurdos, turcomanos y árabes.

La sangre de las víctimas se mezcla con los alimentos

El restaurante ha quedado totalmente destruido por la explosión, y entre los escombros, la sangre de las víctimas se mezcla con los alimentos que comían los clientes del restaurante.

El blanco del atentado era Husein Ali Saleh, presidente del consejo municipal del barrio de al Huiya, a las afueras de Kirkuk, que ha sobrevivido al ataque, mientras que cuatro de sus guardaespaldas resultaron heridos.