Un Juzgado de Terrassa (Barcelona) ha archivado la denuncia que presentaron los padres del niño de tres años que el pasado mes de septiembre se quedó olvidado durante cuatro horas en el interior de un autocar escolar porque nadie se acordó de hacerle bajar en la parada de su colegio.

En el auto, el Juzgado de Instrucción acuerda el sobreseimiento provisional de la denuncia que los padres del escolar presentaron ante los Mossos d'Esquadra, una vez practicadas las diligencias de investigación necesarias, por considerar que no hubo intención de dejar al niño abandonado.

Nadie se acordó de hacer bajar al chaval, de tres años, del autobús
En principio, el juez admite que el olvido del niño podría constituir abandono de menor, pero, de acuerdo con la ley, ese delito no puede cometerse por imprudencia, por lo que concluye que los hechos no constituyen una infracción penal.

Por este motivo, resuelve archivar la causa, lo que no impide que los padres puedan ejercer acciones legales en la jurisdicción civil o contencioso-administrativa.

Los padres de Pablo decidieron denunciar a los Mossos d'Esquadra el caso, ocurrido el pasado 24 de septiembre, al no hallar una explicación razonable para una negligencia que hizo que su hijo pasara horas en una cochera de autobuses, sin poder moverse y muy asustado por la situación en que se encontraba.

Fue hasta las cocheras

El niño, Pablo, llegó dentro del autocar hasta las cocheras porque nadie lo recogió al llegar a la parada de su colegio, el CEIP Font de la Orpina, situado en la urbanización Can Serra de Vacarisses (Barcelona), a pocos minutos en coche del domicilio familiar.

A las 08.45 horas, los padres de Pablo lo dejaron dentro del autobús en su parada habitual con la confianza de que el menor llegaría al colegio como había hecho los dos días anteriores, lunes y martes, y la monitora lo llevó a un asiento y le puso el cinturón.

El juez cree que los hechos no constituyen una infracción penal
Sin embargo, a la hora de bajarse del vehículo, nadie le desabrochó el cinturón para acompañarle a la puerta y hacerle bajar, por lo que el menor continuó la ruta del autocar, que pasó por otro colegio antes de llegar a las cocheras, en Olesa de Montserrat, donde el conductor abandonó el vehículo tras apagar las luces y cerrar las puertas sin percatarse de que en su interior se quedaba Pablo.

Cuatro horas después, hacia las 13.00 horas, un conductor que entró en el mismo autocar para cubrir otra ruta escolar se dio cuenta de la presencia del niño y, tras darle agua y algo de comer, lo llevó a su colegio.