Un jurado ha declarado culpable de homicidio a un hombre acusado del asesinato de su mujer, tras reconocer los hechos durante el juicio.

El acusado golpeó a su esposa delante de sus tres hijos de entre 1 y 8 años

Fuentes del Tribunal Superior de Justicia de la Comunitat Valenciana han explicado que el fiscal y la defensa han llegado a un acuerdo de conformidad por el que el procesado ha admitido los hechos y ha aceptado una pena de 15 años de prisión, inferior a la de 20 años que se solicitaba.

Los hechos ocurrieron la noche del 27 de agosto de 2005 en la vivienda de vacaciones que la pareja poseía en San Fulgencio (Alicante).

Delante de sus tres hijos

El acusado, de 31 años y nacionalidad británica, como la víctima, ha reconocido que ese día, mientras estaba con su mujer y sus tres hijos en el salón de la citada residencia, se dirigió hacia su esposa y empezó a propinarle golpes por causas que no han trascendido, según el fiscal.

Cuando la víctima ya se encontraba tendida en el suelo, el acusado pidió a sus hijos, de 8, 5 y 1 años, que se acostaran en el dormitorio de matrimonio, obligándoles a pasar junto a su madre, a la que vieron tumbada y sangrando.

Tras esto, el acusado "siguió golpeando" a la mujer hasta que la dejó "malherida tumbada en el suelo del salón", donde murió más tarde como consecuencia de una "insuficiencia cardiorrespiratoria secundaria a un shock politraumático", provocada por "los golpes recibidos en la cabeza y el cuello", según el ministerio público.

Una ducha y a dormir

En mitad de la paliza paró y mandó a los niños que se fueran a la cama, pasando por delante de su madre

Después de la agresión, el acusado se dio una ducha y se acostó con sus tres hijos en la habitación conyugal, donde durmieron toda la noche.

A la mañana siguiente, una tía del procesado, que se hallaba desde hacía unos días en San Fulgencio para pasar las vacaciones con la familia, accedió a la vivienda y descubrió el cuerpo sin vida de la mujer, por lo que pidió ayuda a una vecina, que llamó a la Guardia Civil.

En un primer momento, el abogado de la defensa ha argumentado que el acusado se hallaba bajo los efectos del alcohol y de sustancias estupefacientes, pero el propio procesado ha negado tal afirmación a preguntas del ministerio público y ha declarado que actuó "en plenitud de facultades".

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