Después de toda una vida comprando el pan en la tienda de la esquina o charlando con el dependiente de los ultramarinos, muchos vecinos de Madrid se están encontrado a sus comercios de toda la vida con la persiana echada.

Cada día cierran dos tiendas de barrio en la región por la bajada del consumo. La Confederación de Pymes de Madrid (Copyme) cifra en 400 los establecimientos clausurados en los últimos seis meses. "No es más que la punta del iceberg, en tres meses va a colapsar si no se ponen soluciones_(inyección de dinero al comercio por parte de la Comunidad)", pide el presidente de Copyme, Salvador Bellido.

Se estima que en los últimos seis meses se han clausurado unos 400 establecimientos

La causa está en la caída de ventas: las tiendas madrileñas ingresan ahora un 7,1% menos que en abril, cuando la crisis era ya una realidad evidente. En los distritos y municipios de la periferia sur la situación es dramática: las ventas han bajado un 30%, según los comerciantes de la zona.

"Allí hay menos poder adquisitivo y las tiendas de barrio, más comunes en zonas obreras, están más expuestas y son más débiles", explica Bellido.

Sobre todo se está cebando con los comercios de artículos de hogar y electrodomésticos (venden un 15,8% menos), ya que cada vez hay menos casas nuevas que amueblar. La alimentación también se resiente (un 3,8% de caída) por el aumento de precios y la compra de productos más baratos.

Este "hundimiento" del comercio se traduce en 1.600 dependientes que han quedado en paro, "sobre todo inmigrantes y jóvenes, que son baratos de despedir", dicen desde CC OO. "Ni siquiera hay contrataciones", advierten.