'La buena nueva'
El equipo al completo de la película visita Valladolid. LETICIA PÉREZ/ICAL

"En la vida hay pequeñas historias que nos rodean que si se cuentan bien pueden convertirse en grandes historias", aseguró la directora Helena Taberna, que presentó a concurso en la Sección Oficial de la Seminci su última película, La buena nueva.

El largometraje, recibido con aplausos por el público asistente, nos devuelve a la Guerra Civil española para mostrar cómo se vivió en un pueblo del País Vasco el conflicto y plasmar así la posición de la Iglesia en él.

"Es una película necesaria en estos tiempos y no oportunista como la han calificado algunos", destacó el protagonista Unax Ugalde. Él da vida a un joven cura que llega a un pueblo gobernado por los socialistas el 16 de julio de 1936 con el objetivo de hacerse con los feligreses y conseguir que vayan a misa.

Ateos, socialistas, comunistas, falangistas y carlistas se mezclan en esta historia en la que la fe tiene un gran protagonismo y en la que se intenta rescatar el "verdadero evangelio", como afirma el cura en la propia película, mientras se muestra la aprobación por parte de la Iglesia de los asesinatos de los franquistas y de la guerra.

La trama empieza a coger fuerza cuando, tan sólo dos días después de llegar al pueblo el cura, se produce el golpe de estado de Franco y el pueblo es tomado por la Falange. Ello obliga a muchos vecinos a ir al monte y provoca también el fusilamiento de tres de ellos, uno el médico socialista del pueblo.

A partir de ahí todo cambia, sobre todo la vida de Margari, la mujer religiosa del médico asesinado interpretada por Bárbara Goenaga. "Para ella es un cambio radical, de vida, de fe y de ideología", reconoció.

Los horrores de la guerra, las muertes, las acusaciones falsas, las injusticias y los fusilamientos se van sucediendo poco a poco ante la atenta mirada del cura que no puede comprender todo lo que está pasando y se pone "del lado de los que sufren" poniendo en peligro, incluso, su vida.

La buena nueva está basada en una historia real, la del tío de la directora. Sus vivencias se encuentran recopiladas en un libro que Taberna leyó cuando era adolescente y le impactó tanto que siempre tuvo claro que llevaría al cine.

A pesar de contar una parte de la historia "poco hablada en películas y libros", según la directora y los actores, la película cae en varios tópicos y, a excepción del cura, demuestra con sus protagonistas que los malos son muy malos y los buenos muy buenos, sin medias tintas.  

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