Urmi Basu, fundadora de New Light.
Urmi Basu, acompañada de varios de los niños de su hogar en la India, durante su visita a A Coruña. M. FUENTES

Urmi Basu es un ejemplo de que el mundo puede cambiar. Trabajadora social y procedente de una familia adinerada, decidió hace ocho años darle un rumbo a su vida para ayudar a las prostitutas y sus hijos. Creó el hogar New Light en uno de los barrios más pobres de Calcuta para dar una educación a esos pequeños olvidados. Hoy ayuda a más de 200 niños y en abril recibirá un premio de manos del Dalai Lama por esta labor.

¿Cómo surgió New Light?

Después de 15 años vi que mi trabajo no cambiaba nada en la sociedad y decidí ayudar a los hijos de las prostitutas, que son como fantasmas para los demás. Personalmente creo que ninguna persona debería vender su cuerpo para poder sobrevivir. Es la mayor destrucción del ser humano.

"La Xunta nos ha dado dinero y con él compramos el terreno para un hospital", explicó

¿Fue duro el comienzo?

Sí, aún ahora lo es. Pero cuando empezamos nadie se fiaba porque otros les habían hecho promesas y nada había cambiado. Otros sí, como el periodista Hernán Zin (colaborador de 20 minutos) que nos dio dinero para empezar. Ahora ayudamos a 220 niños. Los que han venido conmigo, por ejemplo, si no estuvieran en New Light es más que probable que acabasen en la prostitución o robando.

"La prostitución es la mayor destrucción del ser humano", asegura Urmi Basu

¿Reciben ayuda por parte del Gobierno indio?

No, aunque sí de organizaciones como Naciones Unidas. La Xunta nos ha dado dinero y lo hemos aprovechado para comprar el terreno para hacer un hospital.

Pero en Occidente se presenta ahora a la India como un país emergente...

Eso es estadística, no realidad. Es muy duro ver hoteles de siete estrellas y millones de niños muriéndose de hambre en las calles.

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