Viñedos de Burgos
Tras las desaparición de la azucarera el vino ganará aún más peso en la comarca de Peñafiel. RICARDO ORDÓÑEZ / ICAL

El 'state of the art', la tecnología más avanzada, es el padrenuestro de las bodegas que, ante la competitividad del mercado, deben agudizar el ingenio para que su vino evolucione hacia la excelencia en la calidad. El último avance: las torres antihelada.

Con el uso de estos sistemas se mejora la calidad de los vinos

Félix Domingo es enólogo y director técnico en campo de Bodegas y Viñedos Robeal, de Ribera del Duero. "Con el uso de sistemas antihelada se puede mejorar la calidad de los vinos", señaló Félix. Por ello, esta bodega ribereña instaló ya en 2002 estos sistemas para evitar quedarse sin vendimiar o que el producto final no fuera de la calidad deseada.

La zona de Ribera del Duero tiene un ciclo de la vid muy corto, según el director técnico de Bodegas Robeal. "La brotación es en mayo y en octubre se recoge la uva, por lo que el periodo de heladas es de los más cortos que hay en el viñedo en todo el mundo", apuntó. Para obtener una calidad excelente en los vinos es necesario que todo el proceso de maduración siga su curso normal.

Las temidas heladas

"Una helada afecta tanto a la calidad como a la cantidad, porque la uva pierde peso. Al no haber hojas, el sol da directamente en el racimo", señaló. Además, explicó cómo con una maduración más lenta se consigue más color, un tanino más dulce y una pepita más dura y, como consecuencia, un vino de alta calidad.

Una helada afecta tanto a la calidad como a la cantidad

Aunque la inversión para instalar estas torres es muy alta, las cinco con las que cuentan costaron 150.000 euros, el resultado es muy positivo, explica. "Cualquier bajada de temperatura en zonas de vaguada puede producir una escarcha y, aunque en un principio compramos los ventiladores para primavera, las heladas en el mes de octubre paralizan el proceso de maduración de la uva", señaló Domingo.

."Con el uso de estos sistemas se mejora la calidad de los vinos y la calidad del viñedo, porque no sufre estas heladas tan malas", puntualizó.

Diseñados para evitar que las uvas y las vides sufran las consecuencias de una fuerte bajada de temperatura, su mecanismo a simple vista parece sencillo. "Son torres de acero enrolado con una hélice, que tienen una altura de 13 metros. Llevan un aspa que coge el aire a esa altura, donde está más caliente que en la superficie, para luego impulsarlo hacia las cepas, mientras la hélice va girando en círculo", explicó Félix.

"La torre cuenta con un motor de gasoil de 140 caballos y un depósito de gasoil de mil litros que inyecta 50 litros a la hora en los quemadores", puntualizó. Sin embargo, para poner en marcha los ventiladores antihelada, es necesario activar manualmente cada una de las torres. Por ello, este mecanismo antihelada cuenta con una pieza fundamental, un sistema por GSM. "Así, cuando la temperatura es de 2º C se recibe una llamada que indica que hay que ir al campo, sea la hora que sea", señaló.

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