
El 80% de los estudiantes de la Universidad, según varias encuestas, prefieren vivir en pisos compartidos con otros estudiantes y alquilan viviendas que estén cerca de la universidad.
En las grandes capitales, un piso de cuatro habitaciones suele costar unos 1.200 euros, sus inquilinos pagan por cabeza, con los gastos incluidos, una media de 300 o 400 euros al mes. En las más pequeñas, el precio parte de los 600 euros. Compartir piso supone, además, obligaciones que hay que llevar a rajatabla en pro de la buena convivencia. La limpieza, la compra, las comidas... son casi siempre una fuente de conflictos si no se dejan los turnos y las cosas claras entre los inquilinos desde el principio.
Tanto en el caso de los pisos como en el de los colegios mayores o residencias hay una amplia gama para elegir a diferentes precios. En este último caso, los alojamientos incluyen habitaciones individuales o compartidas, régimen de pensión completa, servicio de lavandería, salas de televisión y vídeo, salón de actos, biblioteca e instalaciones deportivas. Estos centros pueden pertenecer a la universidad o ser de titularidad privada.
Para los estudiantes solidarios existen residencias que ofrecen estancia gratuita a cambio de colaborar en trabajos sociales en el barrio donde se ubica la residencia o en zonas especialmente deprimidas. También hay programas específicos ofertados y promovidos por ayuntamientos y universidades, como el Programa de Vivienda Compartida , de la ONG Solidarios para el Desarrollo, que tienen como objetivo fomentar y facilitar relaciones solidarias y de ayuda mutua entre jóvenes estudiantes y personas mayores.
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